¡No, no dejen de vender nopales!

nopales

Yo comparto el mensaje de la diputada, aunque no en su totalidad, porque yo también imito la manera excelsa y elegante que tienen las mujeres de Cuetzalan al vestir, porque cada artesano nos regala más que arte en cada blusa bordada, en cada pulsera formada de canutillos y chaquiras...

Por Renata Bermúdez / @Renbyh

Hace algunas semanas se difundió un video en el cual la diputada Luz Elena Govea de Guanajuato perteneciente a la fracción parlamentaria del PRI se reunió con indígenas de ese estado, en dicho encuentro reclamaban espacios de trabajo dignos para frenar la migración. Ella expresó lo siguiente:

“No me imagino a una mujer indígena vestida como viste (nosotros imitamos su manera de vestir, porque es una manera muy digna de vestir) limpiando un edificio […] yo las creo en sus casas, haciendo artesanías. Las imagino, las pienso y las veo haciendo el trabajo de sus comunidades, no me imagino que ustedes salgan de sus casas a perder eso”.

Sus declaraciones fueron un blanco de ataques en las redes sociales, la criticaban y la señalaban, la denostaban y la calificaban de “india ignorante”, yo pregunto a todos aquellos que la señalaron: ¿ustedes no están cayendo en peores críticas a las comunidades indígenas de nuestro país al decirle nopalera e insultarla? Esos comentarios al pie del vídeo, sólo reflejan la exclusión que viven nuestros grupos indígenas y que nosotros somos incapaces de valorar la riqueza de nuestras raíces.

Yo comparto el mensaje de la diputada, aunque no en su totalidad, porque yo también imito la manera excelsa y elegante que tienen las mujeres de Cuetzalan al vestir, porque cada artesano nos regala más que arte en cada blusa bordada, en cada pulsera formada de canutillos y chaquiras, en cada par de aretes, en cada bolsa tejida de palma, nos regala y nos vende parte de su alma, parte de su corazón y parte de nuestras raíces que muchas veces olvidamos.

El año pasado en el tianguis que se pone frente al Carolino, tuve la oportunidad de conocer a un par de señores que venían de una comunidad Huichola de Nayarit, y al comprar un par de aretes, el señor que era más joven me dijo que me llevaba los que “son como de lluvia”, al pagar, ese mismo señor me dijo que el dinero se le entregaba al anciano, como una muestra de respeto. Por ello yo tampoco me imagino que a nuestras comunidades indígenas les arranquemos con la industrialización la riqueza de sus obras, ni la riqueza de sus usos y costumbres, que tienen tanto que enseñarnos en esta era posmoderna y líquida.

Lo que sí me imagino son mayores oportunidades de potenciar ese arte, ese pedazo de alma y corazón que hace cada indígena con sus manos, me imagino que los gobernantes apuesten más por apoyos que incentiven el desarrollo humano y material de las comunidades indígenas, imagino que les doten de los servicios básicos en la vivienda como luz eléctrica, agua potable y drenaje.

Veo a los indígenas enseñándonos a nosotros a hablar en náhuatl, zapoteco y la infinidad de lenguas que tienen, recitándonos sus poesías y diciéndonos: “Zocoyotito mío, (al niño); palomita mía, (a la niña); el nacido de mí, tú eres mi collar de piedras finas, mi plumaje de quetzal. Sé honesto, sé verdadero, sé de un solo rostro, de un solo corazón; ten siempre presente en tu mente y en tu corazón que tú eres mi sangre, tu eres mi color; en ti está mi imagen, tu eres mi pintura.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s