Se debate nuestra incompetencia

Debate

Como ciudadanos poco hemos avanzado independizándonos de papá gobierno

Por Juan Manuel Aguirre / @Aguirreq

Que sigamos siendo dependientes del gobierno, eso es lo que nos gusta escuchar: ¿Cuánto nos va a tocar de un recurso o un apoyo?, ¿qué vas a hacer tú, gobierno, para que yo trabaje menos y disfrute más?

Reconozco que hay demandas sociales que son legítimas y que hay apoyos que el propio Estado, además de asegurar la seguridad física y de propiedad de los ciudadanos, debe ofrecer en términos de justicia distributiva y equidad en favor de quienes tienen menos o sufren más. Sin embargo, nuestra calidad como ciudadanos deja mucho que desear en muchos sentidos y eso hace que los aspirantes a los puestos públicos nos traten como lo que somos: unos interesados individualistas.

Pensaba que las campañas sólo estaban mal desde los candidatos y sus partidos, con el derroche de recursos en propuestas huecas. Pero cuando escucho en eventos públicos algunas de las peticiones de la ciudadanía, veo que nosotros somos los que perpetuamos la relación de un gobierno paternal y una ciudadanía pueril.

Reitero: no todas las demandas son malas, reprobables o infantiles. Pero veo que no está en el imaginario colectivo el aporte que hacen los cuerpos intermedios a la búsqueda del bien común. Veo con tristeza que se exige mucho al gobierno pero no se está en disposición de contribuir personalmente con tiempo o talento (ni siquiera estoy hablando de dinero) para el fortalecimiento de las capacidades de otras instituciones que, de manera independiente, están logrando mejorar las condiciones de vida de muchas personas.

¡Cuánto subiría el nivel de debate de los ciudadanos hacia sus representantes, cuando estos primeros reconozcan su responsabilidad y la ejerzan de manera concreta en instituciones de beneficencia, ONGs, colectivos, sindicatos (de verdad) o Empresas Sociales!

Nadie desprecia los regalos. Como dice mi papá “gratis, hasta las puñaladas”.  Y justamente pareciera que nos estamos regalando (auto infringiendo) más dependencia. ¿Si un esposo está trayendo el pan a la mesa, sí podemos aguantarle que engañe a su esposa?, ¿apoco no pasa lo mismo cuando tenemos que soportarle al gobierno sus robos y corruptelas porque dependemos demasiado de éste?

Por último, y sin querer echar más limón en la herida estimado lector, te invito no sólo a señalar la intromisión o el error del gobierno, sino a tomar cartas en el asunto para que contribuyas a una ciudadanía más independiente y fuerte a través de las iniciativas ciudadanas que más allá de pedir o quejarse, están cambiando las cosas para mejorar las condiciones de vida de todos.

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