El populismo y los tres amigos

EPNCANADÁ

En estos términos, creo que la confusión de Obama y su intento de reducir un concepto tan complejo y una forma de ver el mundo a su agenda política, no sólo es erróneo sino peligroso, porque mientras exista odio y mentes pequeñas el populismo es peligroso en los términos expuestos por Peña. 
¿Alguien notó que nada tiene que ver esto con el Peje?

Por Ángel Humberto de Plumas Progresistas

Durante la conferencia de prensa Cumbre de Líderes de América del Norte, o the Three Amigos Summit, tanto Peña como Obama toman una de las preguntas hechas por la prensa para hablar sobre el populismo. Y no, a pesar de lo que te digan las redes Obama no corrige a Peña ni lo confronta, nadie menciona a Obrador, Obama definitivamente no nos pide votar por MORENA, y aunque usted no me lo quiera creer, el discurso de Obama no solo es impreciso sino que errado. Pero vayamos por partes. Ante la pregunta expresa de si equiparaba el discurso de Donald Trump con el de Adolfo Hitler o el de Benito Mussolini, y qué tan preocupado estaba por la construcción de un muro fronterizo y el futuro del Tratado de Libre Comercio, Peña contestó que respetaba el proceso electoral norteamericano, agregando que:

“Yo señalaba que mucho de lo que hoy algunos dicen, se parece a lo que en el pasado también dijeron a sus sociedades, Hitler y Mussolini y el resultado todos lo conocemos; resultó una devastación y una tragedia de la historia de la humanidad”.

Y luego abundó:

“He dicho y hoy lo reitero, mi Gobierno será absolutamente respetuoso del proceso electoral interno que vive Estados Unidos, lo que sí creo es que en el escenario global que hoy tenemos, vivimos frente a una realidad que es este mundo global, de mayores exigencias, muy interconectado, esos actores políticos recurriendo al populismo y a la demagogia, venden respuestas muy fáciles a las eventuales soluciones a los problemas que enfrenta el mundo de hoy; lo cual no es así de simple, ni de sencillo”

Por su parte, y aquí es donde se ha generado un debate en redes sociales, Obama aprovecha la pregunta para declararse un populista, mencionando que él buscó ser presidente y ha trabajado para el bien de los ciudadanos y garantizar que los niños pobres tengan las mismas oportunidades.

“Me preocupo por la gente pobre, que está trabajando muy fuerte y no tiene la oportunidad de avanzar. Y me preocupo por los trabajadores, que sean capaces de tener una voz colectiva en su lugar de trabajo… Quiero estar seguro de que los niños están recibiendo una educación decente… Y creo que tenemos que tener un sistema de impuestos más equitativo”…  “Supongo que eso me hace un populista”

Más allá de la epifanía de los seguidores de Obrador al sentirse en conexión con Obama y sepultar a Peña sobre un montón de críticas infundas, quiero ocupar estas líneas para apuntar que al menos esta vez, Peña tenía razón. Obama pierde de vista que el Populismo no es una agenda política, es una forma de concebir la realidad. Puede venir de la derecha o de la izquierda, puede ser reaccionaria o progresiva, incluso ambas. Sufre de esquizofrenia y se alimenta de la idea central de que el poder y quienes lo ostentan conspiran contra los ciudadanos y la nación. No es algo simple y no se separa de forma tan clara de los sentimientos de Xenofobia, nativismo y odio.

La propia historia de los Estados Unidos tiene sus ejemplos, el Partido Populista que nació a finales del siglo XIX para enfrentar el control que tenían los grupos financieros de las líneas de férreas, surgió desde los campesinos y agricultores, que esgrimían un discurso en contra del poder que los oprimía. El discurso “Cross of Gold” de William Jennings Bryan es un gran ejemplo:

“El empleado que trabaja por un salario es un hombre de negocios igual que su empleador… el mercader de las calles es un hombre industrioso como un mercader en Nueva York; el granjero que trabaja todos los días es un empresario igual que el financiero que intercambia bonos… los mineros que descienden miles de metros en las minas son tan empresarios como los magnates financieros que, en el cuarto de atrás, guardan el dinero del mundo”.

Sin embargo, olvida Obama que los populistas de su país tienen un lado oscuro. Eran extremadamente intolerantes con los migrantes a quienes denominaban “wage-draining immigrants”. Asimismo, su odio por los bancos los hacía profundamente anti-semitas. Incluso el Ku Klux Klan que nació después de la Primera Guerra Mundial es entendido por diversos autores como una organización populista.

En estos términos, creo que la confusión de Obama y su intento de reducir un concepto tan complejo y una forma de ver el mundo a su agenda política, no sólo es erróneo sino peligroso, porque mientras exista odio y mentes pequeñas el populismo es peligroso en los términos expuestos por Peña.

¿Alguien notó que nada tiene que ver esto con el Peje?

Datos del autor: Abogado especialista en Operaciones Internacionales de Inversión y Derechos Humanos. Actualmente se desempeña como Director Jurídico en LEHAATSIM INTERNATIONAL CAPITAL. Es profesor invitado de la FAR EASTEARN FEDERAL UNIVERSITY (FEFU) con sede en Vladivostok Rusia dentro del programa de LLM – INTERNATIONAL TRADE AND INVESTMENT LAW. Cuenta con Estudios de especialización en Estados Unidos, Austria, China y Rusia.

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