Todos y todas somos #LadyCoralina

ladycoralina

Emma, está siendo lacerada por memes, por burlas, pero las peores son los adjetivos con los cuales la insultan, ella no es más que la víctima de una sociedad machista que al hombre le permite hacer y deshacer, sin deberla ni temerla, pero eso no está permitido para la mujer que debe ser femenina, calladita, de su casa, que no fuma, no toma y que debe llegar virgen al matrimonio.

Por Anónimo

Hace algunos días mi hermana me dijo: tú eres feminista de libro, a lo cual respondí: sí, tienen cosas que comparto, pero no sus movimientos. Hoy surge mi feminista de libro ante el fenómeno que ha sido en redes la triste y trágica historia de la cándida Emma y sus amigas desalmadas.

Las feministas usan un término que me encanta: “sororidad”, que es lo mismo que “fraternidad”, pero haciendo referencia a la solidaridad que existe entre mujeres frente a los “opresores masculinos”, con el objetivo de establecer la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, frente a Emma no he visto esa unión sororidaria que tanto peleamos en todas las esferas.

Emma, está siendo lacerada por memes, por burlas, pero las peores son los adjetivos con los cuales la insultan, ella no es más que la víctima de una sociedad machista que al hombre le permite hacer y deshacer, sin deberla ni temerla, pero eso no está permitido para la mujer que debe ser femenina, calladita, de su casa, que no fuma, no toma y que debe llegar virgen al matrimonio. Lamentablemente les tengo una noticia: todxs hemos sido #LadyCoralina.

Quien haya dicho la trillada frase: “sólo tengo ojos para ti”, miente, porque en algún momento, no todos hemos sido fieles a las personas con las cuales compartimos nuestra vida en cualquier aspecto, tanto como físico, espiritual, emocional o simplemente hay una persona que nos hace sentir a gusto y no es nuestra pareja, pero nosotros no hemos tenido la mala suerte de que lo exploten en redes porque no hay fotos o porque sí las hay, pero también hay confianza entre nosotros como para no tirarnos un balazo en el pie mutuamente.

Y la reflexión final es: Bauman tenía razón. El amor es líquido, como buenos hijos de la posmodernidad, hacemos al amor a un objeto de usa y tira, que no requiere compromiso, en el cual no estoy dispuesto a donar mi libertad para establecer un vínculo afectivo que “dure para siempre”, porque hoy el para siempre da miedo.

Vivimos en una sociedad que tiene valores líquidos (imaginen el agua, se adapta al contenedor sea cual sea), pero no así el machismo, éste se mantiene, continua en estado sólido, esas ideas no se mueven e impiden a Emma tener tranquilidad, no se justifica su acción, y lo que tampoco se justifica es que ella esté siendo lapidada públicamente, por algo que se salió de control y que no debió salir de su círculo social, ni tú, ni yo teníamos por qué saber qué hizo en su despedida de soltera. Por eso, en un acto de sororidad, Emma te digo, #YoTambiénSoyLadyCoralina.

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