El campo mexicano continúa en pié de lucha

El campo mexicano continúa en pié de lucha

Por Nazareth Montes Velasquez de Plumas Progresistas

Al campo mexicano se le puede conocer o llamar el motor de México, pues gran parte de los productos originarios del mismo son para exportación o consumo nacional. Desde sexenios remontados al siglo pasado, se han tratado de llevar a cabo políticas públicas a nivel federal-estatal para impulsar el sector agropecuario.

Hasta hace unos días el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, declaró “es necesario replantear las estrategias de apoyo al campo mexicano, especialmente de cara a las negociaciones del TLCAN”. Esta afirmación puede ser vista como una esperanza, un impulso para incrementar la economía en las familias del campo mexicanas, o simplemente una utopía.

En México, la población rural se estima actualmente en 24.5 millones de personas. De ellas, 10.7 millones pertenecen a lo que se llama población económicamente activa, pero sólo 3.1 millones de productores son dueños de un pedazo de tierra, lo que representa solo el 12.65% del total de la población rural y el 28.97% corresponde a la población económicamente activa.

Lamentablemente, fueron muchos quienes murieron para lograr grandes beneficios en el campo. Sin embargo en ese trabajo, se debate y se juega entre la vida y la muerte, principalmente por falta de productividad, la migración y factores propios de la naturaleza. Aunado a la falta de apoyos económicos, los pocos subsidios otorgados, las malas planificaciones realizadas y la tendiente manía del comprar producto extranjero, afectan directamente a las familias del campo, volviendo así al debate entre la vida y la muerte.

Las opciones presentadas a criterio personal se concentran en: capacitaciones para los productores agropecuarios para así mejorar las condiciones de desarrollo social, cultural y humano de las comunidades rurales, teniendo la filosofía de “educar para triunfar y no, otorgar para sobrevivir”

México es uno de los centros mundiales con origen agricultor, el maíz, base de la civilización mesoamericana; la agricultura, nos alimentó durante milenios.

La lucha a sangre y fuego que protagonizaron los campesinos, no debe de quedar en un mito, si la agroindustria no progresa, no se puede ser un país próspero, el campo es prioritario, y se debe adecuar una reforma agraria integral efectiva.

El campo es una de las visiones futuristas de México, para impulsar la grandeza, la paz social y el progreso nacional. Para poder hacer frente a los problemas no solo de un ´dictador´ al norte del país, sino también a la grave problemática interna de pobreza y hambre.

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