Del elitismo

Por Alan F. García Campos

El ser humano es paradójico y contradictorio por naturaleza: invertimos gran parte de nuestro esfuerzo neuronal en buscar el propósito de la existencia, sin darnos cuenta que la existencia en sí es un concepto tan difícil de comprender (imposible, dirían algunos). Por eso, los seres humanos tendemos a volvernos protectores de los pocos propósitos que creemos tener; sin embargo, muchas veces esos propósitos (tan falsos como verdaderos), hacen que perdamos las perspectiva real: si lo único que un individuo tiene para aferrarse es un género musical (que los hay, se los juro), está dispuesto a todo para protegerlo, así como la mayoría de los otros estamos dispuestos a morir o matar por nuestras familias/amigos/cualquier otro signo que sea importante. Este elitismo en la escena no es más que el mismo que vivimos en el resto de escenas, dejando en claro que, al parecer, es la naturaleza del ser humano simple volverse protector de su escena. El fin de semana pasado (aclarando que, como los fresas, el fin comienza el jueves) asistí a un evento que me hizo revivir ciertas emociones.

Full of Hell, banda norteamericana de metal pesado grindcore putazera total (es la definición más acertada que se me ocurre) se presentó en el Palíndromo, en Guadalajara y, una vez más, pude apreciar el gran cáncer de la escena: el elitismo que existe dentro de la misma. Los que llegamos ahí buscando una alternativa a la sociedad nos encontramos que dentro de este submundo (es un decir), poder pertenecer a este grupo social es todavía más difícil: de entrada eres automáticamente un poser y debes hacer mucho para probar lo contrario. Probar que tienes lo necesario para pertenecer. Probar. Demostrar. Al igual que en la sociedad de la que tratamos de huir. Paradójico en principio. Y todo con el pretexto de proteger. De mantener el orden social. Vete a la mierda tú como persona, porque es mucho más importante la escena. Lawrence Kohlberg tenía razón: el individuo debe ser leal con las instituciones sociales vigentes; para él, hacer lo correcto es cumplir las normas socialmente establecidas para proporcionar un bien común (Teoría de los niveles del juicio moral de Kohlberg, nivel dos, estadio 4).

“El elitismo es una realidad en el metal. Los jóvenes que nos escuchan a nosotros quizá no crecieron escuchando a Carcass o a Napalm Death, sin embargo, nos sentimos orgullosos de ser una banda que ayude a estos mismos jóvenes a adentrarse al género; por ejemplo, si un chico al que le gusta nuestra banda mira a Spencer (Hazard, guitarrista. N. del R.) usando una playera de Morbid Angel, lo más probable es que vaya y les escuche, y es que hay por ahí todavía que consideran que acercar a la gente a un género implica afectarlo, cuando realmente es algo súper chingón, además de necesario” fue el comentario de Dylan Walker, vocalista, al preguntarle sobre el elitismo en el metal. Ojalá poco a poco nos demos a la tarea de reconstruir la estructura de la escena, o seguirá condenada al ostracismo musical. Ya veremos.

Las opiniones expresadas en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a.

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