Futuro y vocación

Por Marco Oliver Rodríguez / @elesoliver

“¿Y según vos que tenía que haber hecho, seguir manejando un taxi, cagarme de hambre, cargarle el futuro a mi mujer y a los chicos, pero seguir escribiendo?  No traicionarte, seguir haciendo lo que es tu vocación, lo que te gusta, lo que te conmueve… El futuro es ilusorio, es una trampa que se inventa el sistema para que la gente se acobarde y agache la cabeza y trabaje y produzca y se haga esclava por miedo al puto futuro ¿qué futuro te aseguraste vos?”

Lo que acabamos de leer es un fragmento del diálogo entre Carlos Santamaría y su padre en escena Federico Luppi en Lugares Comunes (2012). El debate sempiterno entre lo humano y lo mundano, entre acuñar un destino práctico o uno utópico siempre será motivo de discusiones largas y sobradas de argumentos. Hoy le comparto, querido lector, por qué discrepo con Luppi.

Siempre estaré del lado de los que abrazan sus sueños y persiguen​ su vocación real, uno no puede alejarse de eso que “sale ardiendo espontáneamente del corazón y de las tripas”. El abandono propio resulta en una vida de hastío y frustración, es un suicidio lento del espíritu, cualquiera que sea su concepción de este, incluso los personajes más rotos han trascendido el tiempo gracias a la sublime dedicación a estos sueños, incluso abrazando su vocación hasta la tumba. Sin embargo, saliendo de la  atmósfera idealista y cambiando a un argot más crudo y pragmático, le muestro mis temores e inquietudes.

Le digo que no podemos alejarnos del mundo capitalista y rudo en el que vivimos hoy. Estrictamente en México, no podemos desviar la atención de la bancarrota de nuestro Seguro Social,  de los pésimos planes de retiro, de la alza estadística de enfermedades catastróficas, desempleo, hipercompetitividad internacional que nos rebaza, entre una docena de factores más.

Escribo,​ un tanto, dirigiéndome a los hombres y mujeres de mi generación. Que nos es común  reflexionar que nuestros padres a esta edad ya tenían por lo menos un hijo, auto y casa. Mientras que nosotros sospechosamente parecemos un​ colectivo de viajeros, sibaritas con cámaras Réflex. Nuestro anhelo más  sublime es llenar el pasaporte de sellos y el Instagram de fotos cliché pellizcando la torre Eiffel.

Somos una generación tan orillada a la comparación y a lo instantáneo, que cuando vemos en Facebook​ que otro ya va por el quinto viaje internacional o que ya expuso sus fotografías en Argentina o que vive de la música en Cancún, olvidamos la importante diferencia entre un pasatiempo y la vocación. Disfrazamos al espontáneo como Manolete y las ansias de aprobación social nos obligan a no quedarnos atrás  queriendo ser cómo ellos. Con ahínco esculpimos y perseguimos estas nuevas metas a corto o mediano plazo  olvidando por completo “el futuro” ese concepto tan ilusorio e incierto pero potencialmente fuerte.

No sé usted, pero yo no quisiera saberme incapaz de ofrecerles educación y una vida de calidad a mis hijos, no me quiero impotente para enfrentar una enfermedad propia o de alguien cercano, odiaría depender de un sueldo toda mi vida,  ser subordinado hasta llegar el retiro, no pretendo ser un “Old man, poor man, pleading with my eyes”. Quiero dejar de compararme y vivir mi propia historia a mi propio tiempo, consciente de mi realidad y mi entorno.

Lo invito a vivir nuestros sueños de escribir, viajar, tomar fotografías, cantar, dibujar, a partir de un escrutinio serio y un examen de conciencia para determinar cuál es nuestra vocación y cuál es nuestro pasatiempo. Y si resulta una pasión, por más ingrata y socialmente mal vista que está sea abrazarla y honrarla tanto como sea posible y si sólo es  y un pasatiempo seguirla tanto como ella lo demande para seguir siendo funcional y feliz.

Como nota al pie, en cualquiera de ambas, no dejarlas al azar, procurar no desatender el presente y un potencial futuro, que bien, puede ser una ilusión que se inventa el sistema, pero como dijo Benedetti “despacio pero viene, sin hacer mucho ruido, cuidando sobre todo, los sueños prohibidos… Pero viene”. 

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