La lección nunca aprendida

Por Abayubá Duche / @AbayubaDuche

Hace algunos días, el periodista y académico Leonardo Curzio comentó en el programa “primer plano”, que le resultaba sorprendente que aunque en México se han castigado a funcionarios públicos de alto nivel, sus sucesores parecen no aprender la lección y siguen reproduciendo las mismas prácticas de corrupción. Haciendo referencia a otras latitudes, Curzio aceptaba no entender por qué en otros países los representantes corruptos, tras las muestras que la sociedad y el Estado dieron respecto al combate a la corrupción, se alinearon a las leyes de fiscalización y transparencia, mientras que en México los políticos no aprenden la lección.

Si bien muchos coincidimos con que la corrupción se combate eliminando la impunidad, la verdad es que en México la justicia sigue siendo discrecional. Por mucho que con la detención de algunos exgobernadores (Javier Duarte el más simbólico) se intente vender la idea de que en el país las instituciones responsables de impartir justicia funcionan, los veredictos parecen responder más a hombres de poder que a la constitución.

María Amparo Casar es otra de las reconocidas académicas que parece soslayar este punto esencial. En más de una ocasión ha dicho que la captura de Javier Duarte es valiosa, más allá de que este hecho responda a un tema electoral. Esta premisa contradice una de las bases en las que se soporta una democracia constitucional: el estado de derecho. Es decir que la justicia no funcione bajo lógicas electorales, tendenciosas, discrecionales o individuales; sino que las autoridades apliquen la ley cabalmente y de la misma manera para todos.

En pocas palabras, ¿cómo festejar la captura de exgobernadores si el mensaje que el gobierno federal está mandando es el de persecución a todo aquel que ya no sea funcional para intereses mayores?

Y con eso no quiero decir que los mandatarios no deberían haber sido capturados, sino que su detención responde a causas políticas que dejan, nuevamente, en evidencia la ineficacia del sistema judicial.

Con las declaraciones de Casar y Curzio, los ciudadanos podemos observar que  parte de la propia academia (que en realidad se dedica más a opinar en medios de comunicación), carente de ideas, termina protegiendo premisas discordantes. Quizá son otros los que no aprenden la lección.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de ManatíMx

Fotografía Quadratin

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