Pedro, gran poblanista

Por Jesús Manuel Hernández

Para algunos fue Don Pedro, para sus alumnos, “el profesor”, alguno más le llamaba simplemente “Pedro” e incluso, otros como el de la voz, “profeta”, a manera de pedirle luz sobre los vientos que soplarían ante las decisiones de los gobernantes.

Pedro Ángel Palou deja un hueco muy difícil de llenar, su presencia en la Angelópolis fue tan amplia, tan fuerte, con una impronta de tal magnitud que varias generaciones fueron presa de su enorme amor por la poblanidad.

Buscador incansable de los elementos que ayudaron a recuperar la identidad y la dignidad histórica de Puebla en el contexto nacional, no sólo fue relevante por sus asesorías a varios gobernantes, o su participación en la crónica deportiva y cultural, también fue el promotor del rescate de edificios burocráticos para Casas de la Cultura, y elevar a nivel de Secretaría la actividad oficial en pro de la cultura, Jiménez Morales le entendió bien a la idea.

Palou cultivó el amor por la historia de Puebla, como ningún poblano de su tiempo, eso le mereció a veces la crítica de los historiadores encumbrados, pero los rebasó al cubrir asignaturas pendientes en la investigación local y se atrevió a romper el cacicazgo de algunos e impulsar desde la ciudad capital la formación del Consejo de la Crónica, angelopolitano primero y luego estatal, puso en valor así a los historiadores regionales, les dio orden, armonizó sus trabajos y de ahí saldrán ahora notables aportaciones que seguirán contribuyendo a la puesta en valor de la identidad poblana.

Sin duda una gran pérdida, también sin duda una gran presencia que deberá reestudiarse, quizá sirva a los nuevos gobiernos a entender por qué los poblanos somos como somos.

En vida recibió muchos homenajes, las autoridades ahora le harán otro y quizá hasta se atrevan a ponerle su nombre a una calle, a una plaza. Bien valdría la pena dejar su presencia en la 5 Oriente, en la Casa de la Cultura con un monumento.

Y bien valdría la pena recordar que Pedro Ángel Palou sin haber nacido en la angelópolis, hizo más, mucho más que los nativos por la cultura y la historia, lo que lo coloca en el gran poblanista.

Descanse en paz mi querido “profeta” que se llevó a la tumba muchos secretos, muchas críticas y reflexiones sobre el comportamiento de los gobernantes en los temas culturales.

Un pendiente dejó que ningún gobernante quiso ejecutar. Mucho dinero se invirtió en remodelaciones y museos sin acervo, cuando Palou comentaba en corto el tema decía “¿y cuándo el Museo de la Ciudad?”.

Pedro Ángel entró el pasado jueves de lleno, como muy pocos, a la historia de Puebla, o por lo menos, así me lo parece.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de Manatí.

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