Manatí

Se puede tener lo mejor de dos mundos

Por Jessica Badillo de Más Que Una Hincha

Esta semana una publicación de la jugadora Sydney Leroux Dwyer se hizo viral al anunciar que empezaba la pretemporada con 5.5 meses de embarazo. Inmediatamente inició una tormenta de comentarios que nos muestran muchas cosas, entre ellas, lo acostumbrados que estamos a pensar que un deportista no puede combinar la vida familiar con la profesional.

Muchas personas criticaron lo peligroso que podría resultar para la jugadora el tener actividad durante su embarazo, sin pensar que para un atleta de alto rendimiento cuyo cuerpo está acostumbrado a entrenar diariamente, el dejar de hacerlo podría resultar incluso en la muerte.

En general, la afición y los medios de comunicación juzgan mucho a los deportistas que dan a conocer algo de su vida privada. Muchos son los casos de futbolistas hombres que son criticados por faltar a juegos cuando están por nacer sus hijos o cuando necesitan atender asuntos de familia.

En los noventa, cuando David Beckham comenzó una relación con su ahora esposa Victoria Beckham, ambos fueron muy criticados y ella fue acusada de estar “distrayendo” al futbolista; también fue culpada por muchos de la mala racha que el Manchester United estaba pasando.

En épocas recientes, Shakira ha sido acusada de “distraer” a su pareja Gerard Piqué y también ha sido culpada no solo por malas rachas del Barcelona sino de la Selección Española. Y los casos siguen incluso fuera del futbol; Olivia Munn y Aaron Rodgers, Eva Longoria y Tony Parker, Nicole Scherzinger y Lewis Hamilton… ¿Cuántas parejas de mujeres deportistas han sido acusadas de esto? Ninguna.

Serena Williams era la tenista número 1 del mundo cuando anunció que estaba embarazada y que durante esta etapa había ganado el Abierto de Australia en 2017. Dos años después regresó a jugar este mismo torneo y lentamente ha empezado a escalar posiciones en la tabla general. Recientemente un comercial de una marca deportiva hizo alusión a esto, la misma Williams narra “una mujer ganando 23 grand slams, teniendo y bebé y volviendo por más, es llamada loca”.

Años después hemos visto que tanto los Beckham como los Piqué-Mebarak son exitosos en sus respectivas carreras y tienen una gran familia. ¿Por qué no pensar que Serena Williams puede volver a ser la número 1?

¿Por qué no pensar que tanto Sydney Leroux-Dwyer y su esposo, el también futbolista Dom Dwyer, pueden tener una familia y una carrera exitosa? ¿Qué nos hace pensar que en Tokio 2020, Sydney no va a volver con la selección estadounidense a buscar una medalla de Oro que ya ganó en Londres 2012?

Tal vez debamos de dejar de juzgar sin ser expertos y “soñar más loco” como el título del comercial.

El éxito de un equipo no depende de un solo jugador o de su pareja, la maternidad no tiene que estar peleada con el deporte y nosotros no nos tenemos que meter en la vida privada de gente que ha sacrificado todo para entretenernos unas horas a la semana.

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