Manatí

Cuban Street Barbers, rap con tijeras (+ video)

Cuban Street Barbers, un grupo de barberos que pelan gratis en las comunidades habaneras y promueven la cultura hip hop, se resiste a desaparecer a pesar de la guerra de las autoridades culturales contra los creadores independientes.

LEIDYS HERNÁNDEZ | TREMENDA NOTA 

La última intervención del proyecto comunitario Cuban Street Barbers ocurrió el sábado 27 de abril. Era la segunda vez que los estilistas y músicos urbanos se encontraban en un centro deportivo del municipio Cerro, La Habana. Todo salía según lo previsto: ya contaban casi cien cortes de cabello, habían comenzado a cantar los raperos. Hasta que «alguien de arriba» llamó y mandó a parar.

Roberto Álvarez, el creador de Cuban Street Barbers, se molestó, una vez más, «por la falta de respeto, el poco tacto y la desconsideración» a un grupo de promotores que intentan llevar «un mensaje de inclusión a las comunidades marginales en Cuba a través del hip hop».

«Ya estamos adaptados, los últimos eventos de Cuban Street Barbers han terminado por órdenes “de arriba”», se queja L Ninho, el nombre con el que otros raperos conocen a Roberto Álvarez. «Cada vez que los maestros de ceremonia empiezan a hablar –parece que dicen cosas muy inteligentes que no conviene escuchar– nos mandan a parar y ponen reguetón».

L Ninho cree que el miedo es el único motivo de las autoridades para suspender las intervenciones de Street Barbers. En una época –recuerda– en Cuba el rap sirvió de trinchera para oponerse al gobierno. «Más de un grupo denunciaba en espacios públicos las faltas que se cometían en este país, y no es mentira, se cometían, se cometen muchos errores, pero esa denuncia no es precisamente el objetivo de mi proyecto».

LA GÉNESIS

«Antes vivía en Candelaria, provincia de Artemisa, y como otros cubanos, decidí probar suerte en La Habana. Me prometí que si las cosas iban bien un día regresaría a mi pueblo y pelaría gratis en medio de la calle», cuenta L Ninho.

«El rap llegó después. Mientras pelaba en lugares públicos ponía música y me daba cuenta de la reacción que provocaba en la gente. Las personas escuchaban las canciones que no eran elegidas al azar, sino con toda intención».

Aunque el proyecto Cuban Street Barbers ya cumplió cinco años de creado, su fundador solo se lanzó a rapear hace pocos meses. Pese a ser uno de los «novatos» del género, todos los demás raperos admiran su trabajo.

Giovis Frómeta es funcionario de la Dirección Provincial de Cultura en La Habana, además de rapero y defensor de Cuban Street Barbers. Aseguró a Tremenda Nota que el proyecto de L Ninho le interesa porque se desarrolla en el centro de las comunidades más desprovistas u olvidadas por otros artistas.

«Es un proyecto único. Nadie vincula el rap con la barbería. Hay personas que enseñan a pelar como oficio, pero él lo vincula con la música y lo lleva hasta los barrios», agregó Frómeta.

Según el funcionario, en el Cerro –el municipio donde vive L Ninho– ningún proyecto comunitario ha sido registrado de forma oficial. Por eso, las intervenciones de Cuban Street Barbers funcionan como una válvula de escape para vecinos de la zona que no tienen otras alternativas de consumo cultural. «Hay que reconocer que es un proyecto noble, que conecta a la comunidad con el arte desde los preceptos de respeto social, igualdad de género e igualdad de oportunidades».

«A L Ninho hay que respetarlo –dice Osmany Fernández, otro rapero conocido como El Positivo–. Él se fue colando poco a poco en este mundo, y ya forma parte indiscutible de los exponentes de cultura hip hop en Cuba. Cuando sube a un escenario sabe que tiene la responsabilidad de ofrecer un mensaje con una intención social, educativa, crítica».

El Positivo es uno de los raperos más reconocidos hoy en el país. No entiende por qué las autoridades cubanas, las instituciones culturales, se empeñan en frenar un proyecto como Street Barbers, que conecta directamente a los barrios con la cultura.

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