Manatí

Se empieza a cerrar la brecha salarial

JESSICA BADILLO | @MasQueUnaHincha

A principios de esta semana una noticia sin precedentes vino desde Australia. Su Federación de futbol y su Asociación de futbolistas profesionales anunció un acuerdo histórico en el que, por primera vez sus dos selecciones mayores (femenil y varonil) percibirán los mismos ingresos deportivos y comerciales.

Esto significa que en los próximos cuatro años ambas selecciones mayores repartirán en partes iguales los ingresos por participaciones en competencias internacionales y los que se generen por concepto de publicidad y patrocinios. También se generó para las jugadoras un sistema de contratos e incentivos similares a los ya establecidos en la liga varonil local.

Con esto, Australia se convierte en la primera Federación en otorgar condiciones similares a sus dos selecciones; pero sobre todo, se convierten en los primeros en reconocer que el futbol femenil puede estar al nivel del varonil y por lo tanto merece contar con las mismas oportunidades.

Por primera vez un país escucha a la juventud que día a día se acerca a los equipos de futbol, Australia cada vez registra más equipos femeniles a nivel amateur en busca de la profesionalización y a su vez, el fenómeno de mujeres siendo capacitadas para ser árbitros y directores técnicos va en aumento.

Un país donde el rugby, el cricket o el tenis muchas veces son más populares que el futbol, se ha puesto a la vanguardia en un tema del que se está hablando alrededor del mundo. 

Un país muy lejos de Inglaterra donde se crearon las reglas del futbol actual y de Europa en general donde el futbol se vive día a día; un país mucho más lejos de la pasión latinoamericana por este deporte. Ese país nos está enseñando cómo hacer algo que amamos pero no sabemos manejar en estos tiempos de cambio.

Si consideramos que en Rusia 2018 la varonil australiana no pasó de la fase de grupos y que en Francia 2019 la femenil llegó a octavos de final, no es un acuerdo tan justo como se plantea, pero veamos el lado positivo, las jugadoras tendrán mejores contratos e incentivos similares a los de la A-League varonil, algo que muchos soñamos en México.

Australia nos ha demostrado que el futbol no necesita ser el deporte más popular en su país para que sus autoridades le pongan la atención necesaria, nos han demostrado que se puede confiar en un proyecto que les ha dado resultados.

A la larga, nos demostrarán que no pasa nada malo si le dan las mismas oportunidades a los hombres y a las mujeres; al contrario, en unos años veremos a Australia levantarse como una de las potencias mundiales en el futbol femenil porque la confianza se paga con triunfos.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de Manatí.

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