Manatí

El violador eres tú: el reclamo que tocó suelo poblano

PALOMA FERNÁNDEZ | @PalomaPen
Fotografía: DANIEL CHAZARI | @DannyChazari

El proyecto chileno que dio la vuelta al mundo a través de redes sociales llegó a Puebla. #ElVioladorEresTú es más que un performance. Es una imagen de poder encerrada en una coreografía —que en sí misma es una protesta— y decenas de consignas contra la violencia de género.

Es, también, un nuevo icono de la lucha feminista de América Latina.

En Puebla todo comenzó a las 4:30 de la tarde del domingo, cuando las mujeres empezaron a reunirse en la plancha del Zócalo. Era una tarde luminosa filtrándose a través de las copas de los árboles.

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Mujeres de todas las edades y de varias nacionalidades nacionalidades —pues hubo contingentes de Colombia— portaban distintivos verdes y púrpuras, pancartas que las hacían resaltar entre el mar de curiosos que se reunía alrededor. Niñas pequeñas brincaban cogidas de la mano de mujeres adultas, y otras se amarraban el pañuelo verde alrededor del cuello.

Fotografía: Daniel Chazari / @Dannychazari

Una valla de banderines morados hizo la función del espacio seguro para las participantes, que comenzaban a entonar las diversas consignas: «¡aborto sí, aborto no, eso lo decido yo!», “¡ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven!”, “¡Abajo el patriarcado se va a caer se va a caer!”, “¡Arriba el feminismo que va a vencer que va a vencer!»

Cuando la batucada feminista y las organizadoras comenzaron a anunciar el comienzo del performance, todas en formación se prepararon atándose vendas negras alrededor del rostro, cubriéndose los ojos, y alzando sus pancartas lo más alto que podían. Tras las vendas era pura oscuridad. No se veían, pero se sentían: entre ellas se sentían.

Tan pronto empezó, las multitudes fuera del contingente comenzaron a grabar y tomar fotos. El silencio dentro del bullicio de los domingos se quebró para atender el unísono: ¡”Y la culpa no era mía, ni donde andaba, ni cómo vestía!”, una frase poderosa que encierra la injusticia de la violencia contra las mujeres.

Fotografía: Daniel Chazari / @Dannychazari
Fotografía: Daniel Chazari / @Dannychazari
Fotografía: Daniel Chazari / @Dannychazari

La culpa no era de Paulina Camargo, ni de Mara Castilla, ni de Lesvy Berlín. La culpa no era de Karla López Albert, ni de Samai Márquez, ni de las decenas de mujeres que en México son asesinadas cada semana. Y todos los presentes lo sabían.

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El performance se repitió dos veces, para cambiar la consigna: «¡son los pacos, los jueces, el presidente!» por «¡es la tira, los jueces, los curas!», siempre con el rastro de aquella sensación de ausencia por todas las víctimas, un sentimiento presente en cada marcha, consigna y performance que se hace en reclamo a la persistente violencia contra la mujer.

Al volver a casa, lejos de aquel grupo de mujeres, deseé que el espacio seguro que las rodeaba no fuera sólo de marchas, manifestaciones y contingentes, sino un espacio universal: uno que alcance la vía pública, la universidad, las familias y las fiestas.

Que éste siga siendo seguro si estamos en falda, en short, en vestido o en uniforme o pants. Y que se sepa que nunca fue nuestra culpa, nunca la ha sido. Porque el violador era otro.

Fotografía: Daniel Chazari / @Dannychazari

NOTA DEL EDITOR: La letra de «El violador eres tú» fue creada por el colectivo chileno Lastesis y los versos son producto de una investigación sobre violación en aquel país del sur.

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