¿Cómo ha afectado el coronavirus a la comunidad artística en Puebla?

 ¿Cómo ha afectado el coronavirus a la comunidad artística en Puebla?

LUIS CONDE | @Luis_cond

La política de confinamiento social a raíz de la pandemia de COVID-19 ha hecho más notoria la desigualdad que se vive en México.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 57 por ciento de personas en el país trabaja en la informalidad, por lo que no tienen acceso a seguro social, prestaciones y generalmente viven al día.

Dentro de este rubro está un gran fragmento de la comunidad artística, uno de los sectores ya de por sí más vulnerables, incluso antes de la crisis sanitaria que asola al mundo.

En semanas recientes, los colectivos Asamblea por las Culturas de la Ciudad de México, #NoVivimosDelAplauso y Movimiento Colectivo por la Cultura y el Arte de México (MOCCAM) reclamaron al gobierno mexicano sobre las pocas políticas públicas para poyar al sector cultural y artístico en el país durante la contingencia por el COVID-19, además alegaron que los programas existentes son de difícil acceso, clasistas e insuficientes.

Diversos artistas y creadores se han visto obligados a cancelar funciones, presentaciones y conciertos para atender el llamado de la Jornada Nacional de Sana Distancia del gobierno federal para evitar más contagios por la nueva cepa de coronavirus, por lo que las principales vías de ingreso económico para la comunidad artística se encuentran paralizadas.

“Como sujetos sociales, parte de nuestra salud y desarrollo implica tener actividades que satisfagan nuestras necesidades simbólicas, afectivas y creativas”, explica Alma Elena Cardoso Martínez, coordinadora de la Licenciatura en Arte Contemporáneo en el Departamento de Arte, Diseño y Arquitectura de la Universidad Iberoamericana Campus Puebla, quien plantea utilizar las redes sociales para apoyar a artistas y creadores durante esta época.

Cardoso Martínez propone contactarles a través de diferentes canales de comunicación digital como foros, redes sociales o casas de cultura pública y privada. “Además de difundir su trabajo, se les puede apoyar a través de redes de colaboración, intercambio o coleccionismo joven que no implique inversiones fuertes para nosotros”, explica.

En Manatí nos dimos a la tarea de charlar con personas del medio artístico y cultural en Puebla con el objetivo de conocer cómo enfrentan esta situación y también para difundir su trabajo.

Cuando el virus acalló la música

Marco Antonio es estudiante y músico. Su familia se ha desempeñado en la música desde hace 30 años y gracias a ello él toca y compone. Originario del estado de Morelos, pero radicado en Puebla, Marco es una de las víctimas económicas que ha dejado el Covid-19.

Aunque desde hace 10 años toca en agrupaciones familiares, hace casi dos años emprendió un nuevo proyecto junto con amigos y colegas, la banda Un Mexicano. Pero el proyecto se ha visto afectado a raíz de la política de confinamiento.  

Marco Antonio es guitarrista de Un Mexicano, pero la pandemia ha cesado todas las presentaciones que la banda tenía programadas para los siguientes meses.
Fotografía: Deriant Luna.

“Con Un Mexicano ya teníamos un ritmo y tocábamos ya con más frecuencia, nos estaba ayudando para darnos a conocer más y más, pero con todo esto tuve que venirme de nuevo a Cuernavaca. Yo trabajo con mis tíos en otro grupo, y ahí veo más de cerca cómo (el confinamiento) afecta en la economía, pues tocar con ellos era una ayuda de que cada tres semanas o cada mes había una tocada, pero ahorita no hay nada. Con lo que yo trabajaba con mis tíos era básicamente para sacar dos o tres semanas de gastos”, dice en entrevista.  

Aunque para algunos el aislamiento social podría ser una fuente de inspiración, no es una situación generalizada. O no, al menos, para Marco.

“No sabría decir si soy o no más creativo, porque tampoco tengo margen para hacer más cosas. No es lo mismo que nos juntáramos con la banda que escucharnos por videollamada”, dice.  

También platica que las actividades de la banda en donde toca se han visto modificadas a raíz de la pandemia, pero no pueden ceder a tomar un descanso de las actividades porque representan un ingreso. En su lugar, han buscado adaptar algunas actividades para encauzar su proyecto de la mejor forma posible.

“Cada quien lo vive a su manera, uno siente que no la está pasando bien en la cuarentena hasta que te das cuenta de que hay quien la vive peor, pero ahorita lo que hemos hecho es que nos hemos enfocado a darle difusión a lo que ya habíamos trabajado…un Live Session, por ejemplo. Estamos subiendo videos, vemos cómo darnos ideas, yo estoy haciendo las mezclas, y entre todos aportamos ideas.”

El trabajo de Un Mexicano, la banda en donde Marco se desempeña como guitarrista, se encuentra disponible en YouTube, donde recientemente la banda lanzó dos sencillos. Destapa otra botella y Malicia.

La danza en medio de la burocracia

Lucía (Lú) Bermúdez se dedica al baile urbano, una actividad con alto grado de exigencia y también una de las más complejas de desarrollar, no sólo porque requiere mucho entrenamiento y preparación, sino porque es de las actividades peor pagadas.

“Como no hay una licenciatura o algo como eso, a diferencia de danzas clásicas o ballet, la gente no lo toma como un trabajo o como algo serio”, lamenta Lucía, quien explica que los bailarines de esta rama dependen básicamente de tres rubros en su disciplina: dar clases, ser bailarines ejecutantes (quienes se presentan en shows) y ser coreógrafos.  

Lucía Bermúdez es bailarina urbana. Con la aplicación del confinamiento, ha decidido ofrecer clases de danza de forma gratuita a través de su perfil en Instagram.
Fotografía: Lucía Bermúdez.

Aunque ella se dedica a las tres ramas para poder equilibrar su economía, dar clases es su principal fuente de ingresos.  

“Mi ingreso económico fuerte son las clases y no puedo dar clases, y el asunto es que no en todos los lugares les dan el mismo valor. Hay lugares donde me pagan más o me pagan menos. Y dar clases es muchísima responsabilidad. También estoy dando clases en una escuela, pero ahora como no estoy ejerciendo, como no son trabajos oficiales y son trabajos por hora, no tengo ingresos, no tengo nada de ingresos. Se paró todo.”

Además, lamenta que la estrategia implementada a nivel federal para apoyar a artistas sea tan poco clara y de difícil acceso.

“Sacaron una convocatoria a nivel nacional para artistas, es para hacer material para la etapa de cuarentena, se llama #ContigoEnLaDistancia y estaban ofreciendo 20 mil pesos, pero muchos nos enojamos demasiado porque en la convocatoria dice que no puede ser personal que trabaje en dependencias gubernamentales y yo también doy clases en la Casa de la Cultura de Puebla.  Nos quitaron nuestros talleres y ese apoyo económico que le están dando a otras personas ¿por qué no nos lo dieron a nosotros? Nos quitaron el trabajo y nos quitaron la oportunidad de tener este tipo de apoyo. Es un poco decepcionante”, asegura en entrevista telefónica.

El trabajo de Lucía puede seguirse en su cuenta de Instagram, donde también da clases virtuales de forma gratuita, pues sabe que en esta época de aislamiento social, las personas pueden enfrentar casos de ansiedad, depresión o sentirse abrumadas con la información sobre la enfermedad. Es, dice, su forma de contribuir como artista en esta contingencia.

Comer, vivir y respirar del espectáculo

Édgar Alcántara es promotor de eventos. Bajo su organización han llegado a Puebla las tres ediciones del festival Catrina, diversos conciertos, firmas de autógrafos y convivencias con personas de la farándula. El llamado de distanciamiento social para evitar contagios por el virus Sars Cov-2 obligó a posponer de forma indefinida estas actividades, su principal ingreso económico.

La empresa BACHA promotora ha tenido que reprogramar seis eventos previstos para los siguientes meses. El impacto económico de esto ha repercutido entre trabajadores, auditorios, músicos y un largo etcétera.

Edgar, frontman de BACHA Promotora, narra cómo el Covid-19 obligó a su empresa a parar alrededor de seis eventos en Puebla: ruedas de prensa, conciertos como el del cantante colombiano Manuel José y el de los mexicanos Caloncho y El David Aguilar y el del exvocalista de PXNDX, José Madero.

“Cambiar y acomodar fechas de forma tentativa, organizarse con empresarios, cambiar la publicidad que ya había salido y volver a lanzarla al final son inversiones fuertes”, cuenta Édgar, al momento que reflexiona sobre el impacto económico de la pandemia alrededor del planeta, no sólo en el mundo del espectáculo, sino aquí, en el mundo real, donde las personas pierden empleos por la suspensión de eventos masivos.

Comemos, vivimos y respiramos espectáculos, el impacto económico es grandísimo. Es una cadena esto: lo es para el lugar donde se iba a hacer el evento, para el boletaje, los espectáculos, los artistas, el staff, la gente que trabaja atrás de todo esto, que es bien importante. El desarrollo de un espectáculo es trabajo de muchísima gente que es afectada. Si no hay espectáculos, pues no comen”, reconoce.

Si bien como promotor independiente Édgar y su equipo deben trabajar con staff y empresarios diferentes en cada evento, sabe que su empresa, más bien familiar e integrada por cinco personas, no está exenta de las complicaciones económicas desatadas del COVID-19.

Aunque, quizás por un golpe de suerte o por un olfato especial para las finanzas, Edgar invirtió en un negocio que comercializa productos de primera necesidad semanas antes de que se diera a conocer la pandemia que desde finales del 2019 puso en jaque a los gobiernos alrededor del globo terráqueo.

“Nosotros tenemos un negocio de comida desde hace más de 20 años, Los Tapatíos, me gustan los negocios y he tenido la dicha de buscar otras alternativas como negocio, previo a esto puse un super de primera necesidad y ya tengo de alguna forma, en determinado momento, este sustento. Sigo trabajando al margen en BACHA, en eventos que han compartido en redes sociales artistas como José Madero, (seguimos) alimentando el espectáculo y haciendo que la gente no se aburra y se la pase mejor”, aclara.  

Pese a que el panorama aún no es claro para el fin de la contingencia, en BACHA saben que deben pensar en el futuro y que retomar el giro de su empresa será complejo en varias formas, no sólo por la planificación de nuevas fechas, sino también porque saben que la economía mundial habrá cambiado cuando todo esto termine.  

“Podríamos seguir reprogramando eventos, yo sé que será paulatinamente. Nos quedan ocho meses del año, entonces no podría decirte con seguridad. Imagínate el cúmulo de artistas que están posponiendo fechas y que todos queramos hacer algo a finales de mayo o junio, la economía del país tampoco va a dar para tener cinco conciertos a la semana. Imagínate que la gente que ha dejado de percibir dinero, a lo mejor va a poder ir nomás a un evento, esas afectaciones de acomodo de fechas son un tema muy duro.

La labor de BACHA Promotora puede seguirse a través de su página en Facebook, donde comparten invitaciones a conciertos virtuales e información sobre el mundo del espectáculo en México.

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