Manatí

Masculinidades en tiempos de cuarentena

CARLOS GALEANA | @CarlosGaleanaB

Una imagen que promociona un espacio para hablar de ansiedad, cuarentena y masculinidades se difunde a través de redes sociales y servicios de mensajería. La cita es a través de Zoom y no es la primera vez que se realiza.

Cinco minutos después de la hora programada el círculo de reflexión comienza. Algunos de los participantes optan por activar la cámara de sus dispositivos. Daniel Garza, psicoterapeuta y fundador del proyecto Hombres de Cuidado, les da una bienvenida. Entre ellos hay jóvenes y adultos.

Cada quien vive la pandemia de distintas formas, algunos lo hacen desde una visión paternal, otros desde una posición de hijos y una minoría cuenta que la vive en solitario.

Aunque una pantalla los separa, la atmósfera llega a tal grado de confianza que uno de los participantes cuenta que la cuarentena ha sido difícil para él debido a que clínicamente está diagnosticado con depresión, situación que lo obliga a estar medicado.

Garza, que guía la conversación, ahora lanza preguntas: “¿Qué me dispongo a poner de mi parte para que la situación en casa sea más nutritiva?”  “¿He visto actos de violencia contra mujeres o he violentado a alguna?”. Un par de micrófonos se activan y responden los cuestionamientos. Todos escuchan.

En la pantalla hay diapositivas del psicoterapeuta, de manera general habla sobre las distintas formas de ser hombre y de las pequeñas acciones que pasan casi desapercibidas en el día a día para ejercer poder sobre las mujeres: Micromachismos.

Después de casi dos horas de discusión, los participantes realizan ejercicios de respiración por un par de minutos. Los rostros de varios se ven diferentes. Segundos después de manera voluntaria expresan su sentir, lo que aprendieron y se comprometen a cambiar ciertas actitudes.

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Razones para hacer este tipo de actividades sobran. Hablar de salud mental en tiempos donde la pandemia desatada por COVID-19 ha obligado a mantener a gran parte de la población encerrada en sus casas es difícil pero necesario. 

«Muy pocos hemos atendido nuestra salud mental antes de que llegara el virus. Si no la atendí, ni reforcé mi inteligencia emocional, estoy en riesgo de hacer sufrir a las personas con las que paso la cuarentena», expresa Daniel Garza en entrevista para Manatí un día después del círculo de reflexión. 

Las declaraciones del especialista no son ligeras, basta recordar que de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo Del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en marzo de este año se registraron 981 denuncias por violencia familiar en Puebla, la cifra más elevada en los últimos cinco años.

“Abrir espacios para dialogar sobre masculinidad en momentos como este es vital. Se han acercado mujeres conmigo para contarme que desde que comenzó la pandemia sienten que tienen a otro hijo en casa haciendo referencia a sus esposos/parejas , que las tareas del hogar se han multiplicado y es agotador. Habrá reclamos y la respuesta de los hombres podría llegar a ser la dominante en la mayoría de los casos», continúa Garza.

Lo dictado por Daniel coincide con las cifras oficiales. De acuerdo con la Red Nacional de Refugios, el 80 por ciento de las mujeres mexicanas refugiadas fueron agredidas en casa.

Además, el INEGI señala que más de 19.1 millones de mujeres «han enfrentado violencia por parte de su pareja a lo largo de su relación. El 64 por ciento de los casos están catalogados como severos y muy severos«.

Organizaciones internacionales y activistas en el ámbito local señalaron que debido a las estadísticas el confinamiento aumentaría los conflictos en las familias.

Ante este panorama, ONU Mujeres en conjunto con Inmujeres lanzó desde el 16 de abril una «guía para crear espacios colaborativos en la vida diaria durante la cuarentena por COVID-19«. En el documento se invita al sexo masculino a cuestionar sus roles dentro del hogar e insta a trabajar para lograr la igualdad.

Para el coordinador de Hombres de Cuidado, hablar sobre el tema es relevante ya que el cuidado entre varones trae beneficios personales y sociales.

«Hay que aceptar nuestra vulnerabilidad y permitir que el otro se vulnere. Debemos escucharnos en espacios donde más que consejos podamos ser nosotros. En círculos como los que tengo también se nos deben brindar herramientas que permitan cada vez comprometernos con nuestra salud emocional».

He For She señala que al lograr relaciones más igualitarias, el riesgo para los hombres de padecer enfermedades, estrés y de involucrarse en situaciones de riesgo disminuyen.

Cifras del INEGI retomadas por He For She.

La Organización de las Nacionales Unidas (ONU) ha reiterado en diversos momentos que para alcanzar esto es necesario que los hombres comiencen hablando sobre sus emociones con familia y amigos en primera persona.

De igual forma es importante que las tareas en lugares como el hogar se repartan de manera equilibradas.

Vía He For She.

Actualmente en Puebla existen espacios —entre ellos Hombres de Cuidado— que buscan derribar la idea de que sólo hay una forma de ser hombre: La que no expresa sentimientos y en muchos casos violenta.

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