¿Triste infancia?

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Por Nuria Bermúdez/ @Renbyh

La asociación Reinserta un Mexicano , calcula que existen en nuestro país más de 377 niños y niñas que están viviendo en las prisiones a lado de sus madres, bautizándolos como “niños invisibles”.

¿Cómo eran ustedes cuando eran niños? ¿Se acuerdan de las preguntas que les hacían a los adultos? ¿Recuerdan su primer día de clases? ¿El nombre de su primera maestra del kínder? ¿Cómo era su kínder? ¿Qué tan impactante fue en sus vidas llegar a la primaria? Dicen que entre los 2 y los 4 años pasamos por la edad del “por qué”, es el momento en que empezamos a conocer el mundo mediante el lenguaje, queremos entenderlo para poder enfrentarlo.

La primera infancia, que se encuentra entre los 0 a los 5 años, es el momento más importante para la formación de personalidad, así como para el desarrollo cognoscitivo y conductual. Recibir “el mejor comienzo” dicen que garantiza un mejor futuro. Hoy podemos decir que nuestras infancias fueron plenas, tuvimos raspones en las rodillas, muchas risas con nuestros hermanos, primos y amigos, hicimos travesuras y nunca tuvimos pena de hacer nada. Sin embargo, no es así para todos los niños y niñas en México.

La asociación Reinserta , calcula que existen en nuestro país más de 377 niños y niñas que están viviendo en las prisiones a lado de sus madres, bautizándolos como “niños invisibles”.

La infancia en sí misma representa vulnerabilidad, pero se incrementa cuando se habla de menores que viven arrebatados de las condiciones idóneas para su desarrollo físico, emocional y material. En México, se carecen de leyes que respalden a los menores que viven en estas condiciones. Además los procesos de socialización se ven obstaculizados, ya que los menores están restringidos de crear amistades como cualquier niño, aunque viven más entre ellos generalmente deben vivir junto a sus madres.

El crecimiento dentro de una cárcel, puede traer consecuencias al largo plazo, pues genera traumas y el desarrollo está mermado. La propuesta que está trabajando Reinserta, es reducir la estancia  de 6 a 3 años de edad, pero la pregunta que deberían hacerse (y hacernos todos)  es: ¿qué pasará con los niños y niñas si son separados de sus madres?

Al término de la estancia de 5 años, muchos de los niños son encargados con un pariente, son llevados a albergues o terminan en situaciones de calle. La premisa de Reinserta es que son delincuentes en potencia al vivir situaciones traumáticas estando en la prisión. Al parecer, no están tomando en cuenta que el ser humano tiene capacidad de resiliencia para enfrentar las situaciones adversas, pero sobre todo que el apego siempre es mucho más fuerte con la madre, entendido como una relación afectiva de atención y cuidados que permite el desarrollo emocional, crea un ambiente de adaptación y contribuye a la creación de seguridad  junto con su estabilidad.

Por lo visto no basta con reducir la edad de la estancia, se requieren de mayores y mejores mecanismos que garanticen un desarrollo pleno dentro de una cárcel, pero sobre todo una ley con perspectiva de género que contribuya al respeto de la maternidad en estado vulnerable.

Espero sus comentarios, que comience el debate.

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Un comentario en “¿Triste infancia?

  1. Tuve la oportunidad de conocer a la fundadora de Reinserta. Una mujer con una visión clara de la situación y con una determinación a prueba de todo.

    Excelente que hayan escrito sobre esta interesantísima iniciativa y que se sepa más acerca de la situación de las prisiones de nuestro país.

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