¿Qué pasa en Cataluña?

Catal

Por Ángel García / @Angelgarcis

Ahora, lejos de cualquier nacionalismo, la posible fundación de la República de Catalunya tendría repercusiones negativas para la sociedad que habite en ella. Desempleo, crisis económica, bloqueo comercial, servicios públicos, etc. La gente está consciente de ello y muchos están dispuestos a continuar con el proceso más allá de colores políticos.

Cataluña (Catalunya en catalán), es la comunidad autónoma de España que más aporta al PIB nacional, cuenta con un desarrollado ambiente industrial y universidades de renombre internacional. Cuna de artistas como Joan Miró, Antoni Gaudí y Salvador Dalí, tiene como capital a una de las ciudades más visitadas del mundo: Barcelona, que posee el museo más visitado de la región, el Camp Nou, estadio del FC Barcelona actual campeón de la UEFA Champions League donde juega el mejor jugador de futbol del mundo, Lionel Messi.

Esta semana se ha hablado mucho sobre esta región, por su posible independencia y la gran preocupación generalizada por no saber en dónde jugará el Barça en dado caso de que esto suceda. La ruptura con España tiene muchos frentes abiertos que van desde lo económico hasta el orgullo, elementos que han sido utilizados para construir argumentos a favor y en contra del proceso secesionista que arrancó de manera formal el pasado miércoles, cuando el Parlamento catalán aprobó el inicio de una serie de acciones a tomar para la separación de España.

La coalición ‘Junts pel Sí’ está compuesta por dos partidos políticos: Esquerra Republicana (ideología de izquierda) y Convergencia Democrática de Cataluña (ideología conservadora). Partidos que en su momento fueron contrarios se unieron para conseguir la independencia de Cataluña. Es como si el PRD y el PAN fueran juntos en elecciones sólo para quitar al PRI del gobierno (añadir risas de sitcom noventera aquí).

Por otro lado, está Candidatura d’Unitat Popular (CUP), formación anticapitalista, feminista de izquierda. Estas tres formaciones políticas representan la mayoría independentista en el parlamento. Aunque el plan estaba pactado para declarar la independencia 18 meses después del 27 de septiembre (fecha de las elecciones autonómicas), la CUP no ha investido a Artur Mas, el Presidente en funciones de la Generalitat de Catalunya (algo así como el gobernador). Tanto Junts pel Sí como la CUP buscan la independencia pero estos últimos tienen un fondo ideológico sólido que no están dispuestos a ignorar, aspecto digno a resaltar estos días.

Los partidos clásicos, el Partido Popular (PP, actual gobierno español) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) están, como es de esperarse, en contra de la “ruptura de España”, de la desestabilización y la sedición. A ellos se une Ciutadans, partido de centro que mediante políticos jóvenes busca la unidad de España, esto sin ignorar los problemas que hay en el status quo y la situación general del país.

Otras formaciones como Podemos, Catalunya Sí que es Pot y Barcelona en Comú apoyan el derecho a participar, a que el mismo pueblo catalán opine, sea escuchado y se respete la decisión que resulte.

Luego de un análisis muy básico y simple de la actualidad política catalana, lo que de verdad importa es el sentir de la gente. El catalán es un pueblo orgulloso de su idioma, cultura e historia; de sus monumentos, del territorio y de lo que han conseguido hasta hoy. Es gente franca y directa que, para cualquier latinoamericano, es fácil de confundir con ‘grosera’. Están conscientes de la realidad en la que están y de cómo el resto de España los mira y los trata de forma despectiva. Difícil querer seguir en un país en el que no te ves representado ni apreciado.

Ahora, lejos de cualquier nacionalismo, la posible fundación de la República de Catalunya tendría repercusiones negativas para la sociedad que habite en ella. Desempleo, crisis económica, bloqueo comercial, servicios públicos, etc. La gente está consciente de ello y muchos están dispuestos a continuar con el proceso más allá de colores políticos.

También se debe decir que ser catalán no significa ser independentista. Hay gente que simplemente no cree en la demagogia y populismo que este proceso ha tomado, en la manipulación mediática que se le ha dado, además de ignorar los verdaderos problemas en la sociedad catalana (salud pública, educación, transporte, por mencionar algunos).

Siendo México un país que en su momento se independizó de España, que tiene una democracia casi centenaria, ¿no deberíamos como sociedad mirar un poco más a detalle este proceso? Ver cómo una Comunidad Autónoma pide el derecho al voto y le es negado por parte de su mismo gobierno es, además de contradictorio, irritante. Casi tanto como ver un fraude político y no hacer nada.

Presumimos 200 años de libertad en un país en el que ‘Chabelo’ tiene más de 50 años de trayectoria, donde se admite la corrupción pero nadie dimite, en el que se persigue a la juventud y la discriminación está tan interiorizada que simplemente pasa desapercibida.

A lo mejor en unos años todos vamos a querer vivir en Catalunya.

Mientras tanto, para aquellos que se lo sigan preguntando, en dado caso de que se dé la independencia de Cataluña, el Barça jugaría en la Ligue 1 de Francia, seguiremos al tanto.

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