La humanidad y la pelota se han vuelto a manchar

lunaroja

Por Gino Longoni / @GinoLongoni27

París, conocida como “La ciudad del amor”, ha vuelto a ser testigo de un ataque a la humanidad, sin embargo es ese mismo amor por el otro que nos debe devolver la fe y la esperanza de un mundo mejor. Fuerza Francia, Fuerza Siria.

El pasado 13 de noviembre en la capital francesa han vuelto a ocurrir hechos lamentables que tienen que ver con el terrorismo. Una serie de atentados simultáneos, entre explosiones suicidas y tiroteos provocaron la muerte de más de cien personas y cientos más de heridos. El miedo se ha vuelto a hacer presente entre los ciudadanos parisinos, después de que en enero de este mismo año ocurriera otro ataque terrorista al semanario Charlie Hebdo

Antes que nada quisiera mencionar que ningún asesinato y ningún acto de esta índole puede ser justificado por nada. Sin embargo hay que entender que lo ocurrido en París no es un hecho aislado; es importante conocer la historia para entender las razones de lo que nos parece inexplicable.

Durante siglos la disputa por razones religiosas o económicas del territorio donde actualmente se encuentra Siria, Iraq, Arabia, Jordania, Palestina e Israel, ha provocado diversos conflictos e innumerables muertes. Históricamente a las potencias mundiales, entre ellas Francia y Reino Unido, no les ha importado invadir territorios que no son suyos, solo por intereses propios. Durante varios años manejaron y diseñaron estos países sin importarles la población que habitaba ahí; su religión, sus costumbres y  tradiciones: su cultura.

Desde el siglo pasado hasta la fecha, la población de Siria ha pasado por muchas guerras civiles. Parece absurdo el fanatismo religioso que pueden llegar a tener las personas, que incluso dan su vida para quitar la de otros. Pero esto es ocasionado por el gran vacío que éstas tienen por la represión y el racismo histórico del mundo occidental. Es el momento donde entran actores, como el ISIS, que les devuelven a la población su identidad y les dan la importancia que nunca antes habían tenido.

Repito, ningún acto de esta barbarie se puede justificar, pero no hay que creer que estos ataques son aislados o nacen de un día para otro. Son consecuencias de un racismo y una represión inhumana de las grandes potencias.

  • La pelota se volvió a manchar

Algunos de los actos terroristas en París fueron ocasionados en las inmediaciones del estadio Saint Dennis, donde se jugaba un partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania, la actual campeona del mundo. Que los ataques hayan sido ocasionados ahí, no fue casualidad. Al atacar o intentar hacer daño al fútbol se tocan fibras sensibles en la sociedad y los atentados llegan a tener más trascendencia.

Lo más preocupante en el ámbito del deporte, es que en menos de un año se juega la Eurocopa en Francia. En medio de la tensión, el miedo y la guerra, habrá que ver qué medidas toma el gobierno conjunto con la UEFA y la FIFA.

París, conocida como “La ciudad del amor”, ha vuelto a ser testigo de un ataque a la humanidad, sin embargo es ese mismo amor por el otro que nos debe devolver la fe y la esperanza de un mundo mejor.

Fuerza Francia, Fuerza Siria.

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