La mafia de las barras bravas

barra

Por Gino Longoni / @GinoLongoni27

A los barra brava no les interesa llegar al estadio para ver los partidos “del club de sus amores”, solo les preocupan los negocios en el entorno, que tienen que ver con la reventa de boletos, el narcotráfico y tratos lucrativos realizados con los dirigentes del club.

El fútbol es el deporte más popular del planeta, pero si hablamos de los aficionados más apasionados de Latinoamérica y del mundo, sin duda tendríamos que hablar de los argentinos. A partir de la década de los 60 en Argentina, después del asesinato de Mario Linker, hincha del River, la sociedad argentina empieza a conocer y a hablar de las barras bravas, organizaciones violentas conformadas por fanáticos que manchan el nombre del buen aficionado y del deporte.

La realidad es que el fútbol solo ha servido como un pretexto para estas organizaciones y lo han ocupado como un espacio para poder delinquir. A los barra brava no les interesa llegar al estadio para ver los partidos “del club de sus amores”, solo les preocupan los negocios en el entorno, que tienen que ver con la reventa de boletos, el narcotráfico y tratos lucrativos realizados con los dirigentes del club. Así mismo han sido ocupados como fuerza de choque por diferentes grupos políticos.

El poder que tienen las barras bravas ha ido incrementando con el paso de los años y esto se debe al poder adquisitivo que tienen, en gran parte obtenido mediante la financiación de los clubes que apoyan. Igualmente el uso de la violencia ha generado el miedo en el entorno del futbol argentino, por lo que las barras bravas se vuelven intocables, incluso para la policía.

Dentro del peligroso mundo de las barras bravas, complementado por factores como la drogadicción y el alcoholismo, los jóvenes han sido blanco fácil para que los líderes de las barras los incorporen en sus filas, ya que les otorgan un lugar donde pertenecer, les dan una identidad, se les respeta y les brindan un espacio donde pueden ser libres de delinquir y ser violentos.

Las barras bravas se han adueñado del futbol argentino, algunas ganan miles  de dólares al mes, otras tienen un gran control dentro de los clubes y toman decisiones como los jugadores que juegan en el equipo, el director técnico que entrena y hasta los directivos que mandan dentro de la institución. En casos más extremos se han vuelto dueños de barrios completos de las ciudades más importantes de Argentina. Las barras han provocado cientos de muertes en las últimas décadas, provocadas por conflictos dentro y fuera de las organizaciones.

Las barras bravas se han vuelto un cáncer dentro del fútbol y se han ido expandiendo en América Latina. Un ejemplo más de grupos mafiosos que se han aprovechado del juego para lograr sus intereses propios.

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