Este no es un texto más de Orlando

ORLANDO

Ese dolor que arde por las venas con la impotencia de querer salir a manera de gritos, palabras, carteles, banderas, sentencias, malas palabras, plegarias, manifestaciones, porque no quieres quedarte así, callado.

Por Jaquelín Lagos Brenis de Plumas Progresistas

Ni de Xalapa, ni de Córdoba, ni de Orizaba, ni de todo México, ni de todo el mundo.

Por que podría comenzar a enlistar a todas aquellas ciudades en las que hoy por la mañana, la primera noticia del día es la cantidad de muertos que hay.

No es un texto acerca de la homofobia, del racismo o de la discriminación. Ni si quiera del terrorismo.

No es un texto para alardear sobre todos aquellos temas que nos consternan en los noticieros y espacios donde se informa.

No es un texto para decirle a la gente que deje de disparar, ni si quiera es un texto para hacer conciencia.

¿Por qué? Porque no me toca a mi decirle a la gente que debe comportarse como lo que son. Gente.

Los seres humanos que hoy en día habitan en este planeta, no parecen ser seres humanos. La muerte se ha vuelto algo tan común y corriente que parece que es normal despertar y enterarse que han baleado a 50 personas, que mataron a otras 4 a punta de cuchilladas o que aparecieron cuerpos descuartizados en la esquina de tu casa.

Claro que no hay que temerle a la muerte, ni nadie está hablando de eso, sin embargo tampoco es normal que esto suceda diario, ni si quiera que sucediera tendría que ser normal.

Es por eso que este no es un texto para tomar conciencia, por que ni siquiera tendría las palabras para hacer reflexionar a la gente sobre sus actos.

Gente que no sé si entiende las palabras que normalmente usamos, el vocabulario que empleamos o las señas que nos hacemos si cuando enunciamos la palabra paz no saben de que hablamos, o eso pareciera.

Duele, y duele bastante. Quizá para esa clase de personas el dolor, es un sentimiento que no tiene lugar en su cuerpo, en su mente, en su vida.

Pero creo, y sé que si tu lees esto, comprenderás que duele y no de ese dolor que puedes curar con una pastilla o con una pomada.

Ese dolor que arde por las venas con la impotencia de querer salir a manera de gritos, palabras, carteles, banderas, sentencias, malas palabras, plegarias, manifestaciones, porque no quieres quedarte así, callado.

Ese dolor que a pesar de la manera que salga seguirá ahí, ese dolor que no cesa, que no sucumbe, que crece y que permanece.

Ese dolor por madres, padres, hermanos, parejas, amigos. Ese dolor del que no se tiene ni idea hasta que se vive.

Y es que somos seres humanos.

Y ellos, al parecer, no.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s