El dichoso y falso fuero

 El dichoso y falso fuero

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No caigamos en el error de que el fuero es la causa de la corrupción. Con el falso fuero de nuestros días y sin él, la corrupción gubernamental estará presente. La causa de la corrupción y la impunidad está solo en la falta del cumplimiento de la Ley y las sanciones.

Por José Pablo Balandra / @Pablobalandra

Primero Veracruz y ahora Jalisco, se vende como un logro más, una batalla ganada contra el sistema corrupto. Pero, ¿sabemos en que consiste el fuero?

Para sorpresa de muchos, el fuero no es una herramienta clave de la impunidad, no es el “no me puedes castigar porque soy un/a Representante Popular”, es decir, el fuero no es en sí mismo algo negativo para nuestra democracia.  Al contrario, el fuero es una herramienta, un instrumento jurídico que brinda certeza y seguridad a la libertad de expresión a los representantes populares, sin temor a que por sus opiniones y posturas sean víctimas de algún tipo de coacción o violencia.

¿Tipo de violencia? ¿de parte de quién? En la mayoría de los casos es por parte del Ejecutivo, tanto del Federal como del Local. Habrá que recordar que en las épocas del ‘priísmo’ único, hegemónico y predominante la figura del Ejecutivo Federal en manos del “Sr. Presidente” era un centro de atención para la toma de decisiones y por lo tanto los cuestionamientos, las críticas de otros partidos y otro tipo de posturas no eran bien recibidas.

Hoy en pleno 2016, el tema no gira tanto en torno al orden federal sino a los Congresos Locales, existen Estados con Ejecutivos (gobernadores) extremadamente fuertes, sin equilibrio de poderes, con Legislaturas a la disposición de lo que el “Sr. Gobernador” diga, que no ofrecen discusión a las propuestas de Ley, que no existen verdaderas comparecencias. En resumen, los Congresos Locales en su mayoría, no están cumpliendo con sus funciones.

Por otro lado es cierto, el fuero ha sido y es utilizado como una protección, una especie de inmunidad en las que los servidores públicos pueden realizar actividades ilícitas y no se les puede investigar y castigar.

Pero no nos equivoquemos, el tema no es si se debe eliminar el fuero o no, el tema central debe ser: que el fuero se quede, pero que se cumpla para lo cual fue creado y se utilizará en los casos que deba aplicar.

Para entender mejor esto, imaginemos que un joven decide sembrar una semilla de “X” fruto pero es necesario que a la semilla sembrada le de el sol todo el día, y el joven la siembra en la sombra. La semilla no da frutos y el joven concluye por tanto “la semilla no sirve, no la plantaré más, voy a quitarla de mi jardín”. Lo mismo pasa con el fuero. Es un mecanismo útil, puede dar frutos, lo que necesitamos es “sembrarlo” en el lugar que se supone debe estar, se necesita aplicarlo donde está marcado y originalmente destinado. No caigamos en el error de que el fuero es la causa de la corrupción. Con el falso fuero de nuestros días y sin él, la corrupción gubernamental estará presente. La causa de la corrupción y la impunidad está solo en la falta del cumplimiento de la Ley y las sanciones.

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