Feminismo es igualdad

Por Clara Subirachs / @clarisubi

Me ha pasado varias veces, cada vez que hablo con la gente sobre temas sociales relacionados con la mujer y el machismo que veo a mi alrededor, siempre me llaman “feminazi. No digo que suceda siempre, pero estoy sorprendida por todas las veces que lo he escuchado.  Más allá de lo horrible y triste que es relacionar la lucha feminista con uno de los regímenes más sangrientos y represivos de la historia, da que pensar, ¿Por qué?, ¿Qué lleva a que nos categoricen así?, recordemos que el feminismo es la lucha por los derechos y reivindicaciones de la mujer; es el simple deseo de ser reconocidas como iguales, en sentido de igual consideración, reconocimiento e importancia. Es terminar con tanta violencia, desigualdad e inseguridad. Todos somos diferentes, pero no por eso debería considerarse a un género como inferior a otro.

Me parece hasta ridículo tener que plantear esto en pleno s XXI. Uno pensaría que con tanto avance tecnológico, económico, siendo tan ‘evolucionados’ en algunas cosas, no habría que aclarar esto. Aun así, lo vemos día a día:

  • En puestos de trabajo: estigmatizando y categorizando, que tal puesto es para mujeres y tales para hombres. “No, esto no es trabajo para una mujer”.
  • En la familia con los roles establecidos: el hombre como líder de la familia, aquel que toma las decisiones mientras la mujer debe quedarse en casa porque así debe ser.
  • Con las ideas establecidas ya tomadas como algo natural:  cuando una mujer que está con muchos hombres es mal vista, pero un hombre que está con muchas mujeres es alguien a quien hay que admirar.
  • Con las estigmatizaciones sobre la forma de vestirse, de caminar, de bailar, hasta en el mismo lenguajeLa idea de la mujer como un objeto que puede usarse y tirarse a gusto. Dando por hecho que la mujer debe vestirse de determinada manera, actuar de determinada manera, para evitar que la violen. Porque parece que es algo totalmente común que sea la mujer la que tenga que adaptarse a esto y no terminar con un sistema que permite y genera violentos y asesinos.

El feminismo busca igualdad porque ya de por sí la historia y el mismo sistema en el que vivimos nos ubicó en una posición inferior a la del hombre. Por eso la lucha, tan necesaria como inevitable. Porque es algo que hay que revertir, sea como sea. 

En este caso me enfoco en América Latina porque es lo que más conozco y sé que es una de las regiones que más sufre el patriarcado y todo lo que eso trae. Desde la cosificación de la mujer, los “piropos” en la calle, los mensajes machistas en publicidades, la violencia de género, y la trata de mujeres. 

Por nombrar muy pocos casos: en Marzo, dos argentinas fueron violadas y brutalmente asesinadas en Montañita, Ecuador. En Rio, Brasil, una chica fue violada por diez hombres. En los últimos días, hubo un caso especialmente terrible en Argentina: una chica de 16 años, en Mar del Plata, fue violada, empalada (para los que no saben lo que es, y quieren horrorizarse, busquen su significado) y murió de un infarto: su corazón no soportó tanto dolor. Da la casualidad que siempre salen los mismos cuestionamientos: ¿Qué hacían así vestidas? ¿Por qué estaba sola, de noche? ¿Qué hacían dos chicas viajando solas? ¿Estaban drogadas? ¿Por qué se fue con esos hombres?, todo con tono recriminatorio, buscando justificar lo injustificable.

El 9 de Octubre fue el 31° Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, Argentina. Se juntaron alrededor de 70.000 mujeres de toda la región, durante los 3 días, a debatir, charlar, aprender, movilizarse y bailar alrededor de temas de la mujer, concientizando y uniéndose. Fue el año de más asistencia. El domingo es siempre la marcha donde recorren la ciudad. Durante todo el fin de semana no había aparecido ningún medio “oficial” o de los más conocidos a cubrir el evento. Durante la marcha pasaron por la Catedral, y comenzaron discusiones entre algunas mujeres y personas que estaban parados alrededor de ella, “defendiéndola” (¿de qué?). Ahí intervino la policía, y todo terminó en una fuerte represión, con balas de goma, gas lacrimógeno y muchos heridos. Sin embargo, las noticias del lunes mostraban sólo imágenes de las paredes pintadas que quedaron tras la movilización. No justifico ni defiendo eso; simplemente lo veo ínfimo al lado del resto.

El hecho que se horroricen más por unas cuantas paredes pintadas y no vean un poco más allá, la razón de tanto movimiento, es sorprendente y hasta triste. Al lado de la violencia injustificada perpetrada por parte de la fuerza policial, y la poca importancia que le dieron a semejante evento. Rápidamente tacharon a todas de “feminazis, inadaptadas sociales, feministas y lesbianas mal”, entre otros comentarios. Ni por un segundo se pusieron a reflexionar sobre el significado del encuentro y su importancia, sobre la violencia que sufrieron las mujeres en la marcha como un símbolo de la que sufrimos todas día a día, de una forma u otra, ni sobre el hecho que probablemente aquellas que pintaron las paredes y se pelearon con la gente fueron una minoría al lado de las miles que fueron a luchar por sus derechos, de la forma que podían. Simplemente les fue más fácil horrorizarse por algo tan banal como eso, e ignorar el resto. 

Todo esto es muestra de lo mismo. La poca importancia que la sociedad y los medios le dan a temas tan esenciales, el desviar el tema de la violencia de género, las estigmatizaciones hacia la mujer. Imposiciones de un sistema que se resiste a cambiar; que le teme al poder de la mujer, a un mundo donde todos nos reconozcamos el uno al otro, en la misma posición. Es romper con comportamientos e ideas dados como naturales. 

Pero también es importante darnos cuenta de la posición que tomamos las mujeres en estos movimientos. Mientras que la mujer no responda, mientras siga naturalizando la violencia y la desigualdad, nada va a cambiar.

Aun así, contra los deseos de muchos, mostrando valor y rebeldía, siguen en pie y pisan fuerte los movimientos feministas en la región. El martes 18 de octubre hubo una marcha contra los femicidios en Puebla, que de acuerdo con cifras de distintas organizaciones ya superan los 60 en lo que va del año. El miércoles 19, se organizan movilizaciones en varios lugares de Argentina con el titulo de #MiercolesNegro,  y rápidamente se multiplicó hacia Paraguay, Bolivia, Chile, Guatemala, México, Francia y España.

Las mismas “locas” que el siglo pasado luchaban por que la mujer pueda ir a la universidad y su derecho al voto,  hoy luchan contra todo esto. Y mientras haya mujeres y hombres decididos a cambiar las cosas, queda algo de esperanza.

 Para terminar, les dejo esto de Eduardo Galeano:

Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo“.

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