Ecuador y el reto de la continuidad de la Revolución Ciudadana

Por Ricardo Cabrera/ @richieloup

El pasado mes de abril, Ecuador celebró comicios que dieron la victoria a Lenín Moreno, miembro del partido oficialista Alianza País liderado por el actual presidente Rafael Correa, quien ha gobernado el país andino por diez años. En esta ocasión la izquierda ganó con el 51% durante la segunda vuelta dando continuidad al proyecto de Revolución Ciudadana iniciada en el 2007.  

Este movimiento político se basó en frenar la intervención multinacional, la inestabilidad política y formalizar las alianzas con países que también experimentaron un cambio de gobierno como Venezuela y Bolivia. Un momento clave en este cambio fue la inclusión de los grupos indígenas, así como de las comunidades afroecuatorianas ubicadas principalmente en la costa del pacífico.

Este reconocimiento cultural constitucionalizó el respeto por el medio ambiente y el uso responsable de los recursos naturales gracias a la activa intervención de la Confederación de nacionalidades indígenas del Ecuador(Conaie). Esta agrupación parte de la idea de desarrollo del Abya Yala tierra en plena madurez. Dicha corriente de pensamiento está estructurada a partir de un ordenamiento territorial en plena comunión y respeto a la pachamama. Políticamente el Abya Yala dio paso a una autonomía identitaria que abarcó a los grupos originarios de la sierra, la selva y la costa, un reconocimiento sin precedentes.

Además, se hicieron visibles los casos de lucha local, tal es el caso del juicio a la empresa petrolera de capital multinacional Chevrón-Texaco que contaminó por más de 30 años, 1960-1991, el lago Agrio en la Amazonía con el permiso del gobierno.

La denuncia y la lucha de base fueron llevadas adelante por la comunidad Kichwa de Sarayaku quienes obtuvieron un fallo a favor del uso apropiado del territorio por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el año 2012.  

A pesar de la inclusión de los grupos originarios y afrodescendientes en estos diez años también ha habido desencuentros con los correistas. A modo de protesta se ha marchado a Quito, se ha obstruido carreteras y cerrado canales de diálogo con el gobierno. Y la denuncia principal ha sido la imposición de las políticas asistencialistas emitidas por el gobierno.

Aún con estos episodios nos cuestionamos si Ecuador es un referente para América Latina; y es de mencionar que es el país sudamericano que más redujo la brecha de desigualdad, elevó su índice de desarrollo humano, mejoró su infraestructura y dejó de comprometer a la población local llevando a cabo proyectos de desarrollo comunitarios. En cambio, otros países de la región latinoamericana como México, Guatemala o Perú, no han presentado una mejora en la calidad de vida hacia la población indígena, campesina y afrodescendiente. Todo parte de la revaloración cultural del Abya Yala y el manejo consciente de los recursos, el reconocimiento de la naturaleza como ser con plenos derechos, las políticas públicas relacionadas con el Buen Vivir y el reconocimiento del multiculturalismo.

La ideología ha alcanzado a otros grupos no solo indígenas sino sociales y campesinos en América Latina como el Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra (MST) de Brasil  y el gobierno pluricultural de Bolivia. Aun así, el reto de la Conaie y la práctica del Abya Yala radica en el balance del poder que pueda tener con el gobierno en turno donde podrían quedar relegados sino se mantienen las mesas de negociación.

Es cierto que Ecuador es un país por su extensión territorial pequeño, 283.5milkm2, pero dentro de éste existe una variante lingüística, biológica y geográfica de alto potencial. De aquí proviene la fuerza del Abya Yala de organización precolombina que ha logrado encausar y acercar a las comunidades dentro y fuera del país en una sola fuerza política.

Si bien la Revolución Ciudadana fue una propuesta gubernamental que trascendió en la historia reciente de Ecuador, esta no hubiese sido posible sin la práctica de los saberes ancestrales de los grupos originarios, campesinos y migrantes. Estamos ante otra integración, la de los pueblos, que va más allá de las fronteras impuestas por los Estados.

Las opiniones expresadas en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a.

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