INE, ¿dónde estás?

Por Abayubá Duché / @amzdg

En pocos días, los mexiquenses votarán (al menos algunos de ellos) a su siguiente gobernadora o gobernador y aunque se ha hablado mucho de la relevancia que esta entidad tiene para los partidos políticos, poco se ha dicho sobre el Instituto Nacional Electoral, quizá porque ha brillado por su ausencia.

Los grandes defensores de la “transición democrática” del 2000 no dudaron en atribuirle al IFE (Predecesor del INE) la realización de elecciones justas y limpias, pero hoy hablan poco del desempeño de la autoridad electoral.

Durante todo el proceso en el Estado de México se regalaron despensas, escrituras, tinacos, paraguas y todo tipo de prebendas. Peor aún, se han condicionado programas sociales tanto del estado como de la federación y los grandes críticos del populismo decidieron regalar tarjetas “rosas” donde se depositará dinero si el PRI gana. Es decir que los priistas de hoy ya no pagan el voto por adelantado. Y frente a estas acciones ¿dónde está el INE?

El costo presupuestal de la democracia mexicana es de alrededor de 40 mil millones de pesos al año. El INE, los OPL´s, el Tribunal Electoral y las fiscalías como la FEPADE les cuestan mucho a los mexicanos, pero esas multimillonarias inversiones no parecen tener resultados positivos. Y aunque la sociedad civil, académicos, medios de comunicación y los propios partidos políticos han denunciado en repetidas ocasiones los mecanismos clientelares para la obtención ilegal del voto, las autoridades parecen sentirse cómodas evadiendo responsabilidades.

Y una de las preguntas que siempre surgen es: ¿de dónde sale el dinero para regalar tantas chucherías? Cuesta creer que, con 60 millones de pesos, Del Mazo haya podido financiar spots en todo tipo de plataformas, regalar cualquier cantidad de artículos de campaña, tarjetas para repartir dinero y muchas cosas más. Y si se habla del candidato del PRI, no es porque el resto de candidatos y candidatas no recurran a este tipo de artimañas, sino porque en el caso priista resalta la complicidad que el gobierno federal ha tenido. Tanto así que fueron los propios secretarios de estado quienes hicieron proselitismo a favor del primo del presidente.

Por ahora podemos saber que las autoridades electorales están pintadas y lo peor está por venir en 2018.

Las opiniones expresadas en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a. 

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