Amor líquido en tiempos posmodernos

Por Renata Bermúdez / @Renbyh

Uno de mis autores favoritos es Bauman, desde hace años intenté terminar de leer su libro Amor líquido, donde explica las relaciones humanas desde la perspectiva de la posmodernidad y el consumismo. Cuando me detengo a pensar, ¿qué es el amor?, Encuentro miles de respuestas, pero cada una responde a la experiencia misma que hemos tenido del amor.

Bauman explica que en la actualidad es mucho más fácil llevar relaciones interconectadas a través de redes sociales o mensajes de texto, imaginen que cuando escribió el libro estaba de moda Messenger. Lo que él nunca pensó fue en la posterior existencia de Twitter o WhatsApp y menos de Tinder. Lo que es cierto, es que las redes nos conectan y nos desconectan, nos hacen parte de un todo y al mismo tiempo, nos excluyen.

Las películas, las novelas y hasta las telenovelas nos han enseñado que el amor se basa en pequeños dramas que van desde pleitos, hasta infidelidades o divorcio, quizá se trata de personas perfectas: el hombre con el mejor puesto, el millonario, alto, guapo y tan romántico; que las mujeres son rubias y delgadas, sumisas y tranquilas, encerradas en una torre y que esperan pacientemente con la carne desnuda y la alforja sin pan a que llegue el hombre que las va a rescatar enfrentándose a dragones, brujas, madrastras y miles de peros para alcanzar el “felices para siempre”.

Desde mi experiencia del amor, no creo que sea idílico, ni tampoco creo que sea líquido como dice Bauman, quiero pensar que no es tan desechable como él lo pensó, a veces, es mucho más fácil comunicarse vía mensajes de texto con una persona, sea porque estamos lejos o porque no compartimos la misma lengua.

El amor se basa en constantes renuncias y decisiones, porque al final, amar no sólo implica una pareja, sino múltiples cosas: la familia, los amigos, el trabajo, a un país, las personas que nos rodean. Febrero es considerado el mes del amor, pero ¿por qué sólo un día, un solo mes? Por qué no pensar en el amor como una fuerza motora que hace girar al mundo.

Bauman dice que el amor es como la muerte, un día, sin avisarlo, llegará y no podremos escapar de ella, ni del amor ni de la muerte, y me recuerda un poema de Sabines: esto es muy parecido a salir de un manicomio para entrar en un panteón.

La invitación es amar, a mostrar renuncias, a tomar decisiones para hacer de este un mejor mundo, donde amemos realmente las diferencias porque sólo en las diferencias reconoceremos la grandeza de un país y de una persona. ¿Cómo se demuestra? No sólo con palabras, sino con acciones concretas que son detalles mínimos y que implican una donación. Es cuestión de cada uno pensar el cómo.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de Manatí.

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