¿México de la inclusión?

Por Renata Bermúdez / @Renbyh

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 3° define a la democracia como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, por tanto, establece que todos los ciudadanos tenemos acceso a formar parte de la construcción democrática.

Uno de los casos prodigiosos, es el de Ana Guadalupe Herrera Maral, quién tiene 36 años y es candidata a diputada de representación proporcional para el congreso de Jalisco por Movimiento Ciudadano, ¿por qué es prodigioso? Ella es sorda y es la primera mujer con esta discapacidad en lograr una candidatura en Jalisco.

El trabajo de Ana Guadalupe se ha enfocado en derechos humanos de personas con discapacidad y personas de la tercera edad. Si ella llegara a la curul, daría prioridad a la educación de las personas sordas, pues considera que la Secretaría de Educación Pública no ha priorizado la educación en Lengua de Señas Mexicana. Aunque el panorama para su elección, parece complicado, ya que su nombre no figura primero en las listas de la representación proporcional, ella no descarta quedar en 6° lugar.

Pese a que México posee una Ley General para la Inclusión de Personas con Discapacidad (LGIPD), no es suficiente para garantizarla, pues aunque dentro de sus líneas define “inclusión”, pareciera que no es prioridad de los gobiernos llevarlo a la práctica.

Para las personas sordas en Jalisco es menos complicado su reconocimiento como una comunidad lingüística diferente, pero en el caso poblano todo se dificulta.

¿Cuántos de nosotros hemos tenido contacto con la Lengua de Señas Mexicana o conocemos a un intérprete o persona sorda? Carecemos tanto de apertura a las diferencias, como de inclusión; verdadera inclusión, políticas públicas eficaces que se basen en estudios de campo reales sobre las necesidades de la comunidad sorda de Puebla y México.

Urgen escuelas no sólo especializadas en la enseñanza para niños, niñas y jóvenes con discapacidad auditiva, también intérpretes que enseñen a los estudiantes en todos los niveles, pero además espacios de trabajo dignos. Ana Guadalupe dijo: “soy capaz de hacer cualquier cosa, mi única dificultad es que no escucho, pero mi intérprete, me ayuda”.

La Lengua de Señas actualmente está reconocida como una lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico de nuestro país (art. 14 LGIPD). Aprendámosla, amémosla y difundámosla, ya que así y sólo así alcanzaremos el México democrático que anhelamos, cuando todas las voces y todas las manos sean escuchadas y vistas.

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