Que no se olvide la reforma electoral

Por Abayubá Duché / @AbayubaDuche

El proceso electoral más grande de la historia terminó y los resultados los conocemos todos. Morena se erigió como el partido dominante de lo que parece será el nuevo régimen político del país. Estas transformaciones tendrán importantes repercusiones en las dinámicas del poder y la correlación de fuerzas dentro de las instituciones públicas.

Frente a estos cambios, resulta inevitable centrar, durante la época postelectoral, gran parte de la atención en la necesaria e inevitable reforma electoral que, entre otras cosas, deberá abrir el debate en la opinión pública de al menos los siguientes puntos:

1.- Financiamiento a los partidos políticos: Vale la pena comentar que a diferencia de todas las constituciones del mundo, la mexicana incluye en su artículo 41 la forma en la que los partidos políticos serán financiados. De esta manera los institutos políticos complican al máximo modificar el modelo de financiamiento. Se dice entonces que los partidos recibirán dinero público para realizar sus tareas ordinarias, así como para hacer campañas electorales. La ley es explícita al decir que el financiamiento privado estará topado al 10% respecto al público, es decir que por cada diez pesos de dinero público, los partidos podrán obtener un peso de alguna fuente privada (con las excepciones que marca la ley).

Evidentemente, el modelo de financiamiento político-electoral de los partidos ha abierto una amplia discusión. Por un lado se argumenta que al otorgarle recursos públicos, los partidos políticos compiten en igualdad de condiciones al tiempo que se evita que actores privados se hagan de las instituciones del Estado a través del financiamiento a candidatos que respondan a intereses particulares. Por el lado contrario, se argumenta que la cantidad de dinero que los partidos reciben es excesiva y no garantiza el correcto funcionamiento del sistema electoral, además de no evitar el financiamiento ilegal de campañas por parte del crimen organizado, la iniciativa privada y actores políticos como gobernadores, senadores e incluso diputados.

2.- Segunda vuelta electoral: A diferencia de muchos sistemas presidenciales multipartidistas, el mexicano no posee una segunda vuelta, ni para elecciones a puestos ejecutivos ni legislativos. Durante 18 años la falta de una segunda vuelta impidió la formación de gobiernos de mayoría que representaran a amplias franjas del electorado (las pasadas elecciones del 1 de julio son las primeras, en todo el siglo XXI, en arrojar un gobierno de amplia mayoría en México). Además, al reducir la elección a una vuelta, se obliga a los electores a tomar una decisión con base en la información que los medios de comunicación y las casas encuestadoras proveen.

3.- Funcionamiento interno de los partidos políticos: Hasta ahora, estos institutos políticos han funcionado más como franquicias que se venden al mejor postor que como plataformas ideológicas capaces de aglutinar a sectores de la población en torno a una idea de gobierno. Es común ver que individuos con muchos recursos económicos o con la capacidad de movilizar, clientelarmente, a muchas personas, exijan puestos de representación popular, sin que eso signifique que vayan a representar a porcentajes importantes del electorado, sino que por el contrario ocupan posiciones públicas para traficar con influencias, hacer mal uso del presupuesto o simplemente enriquecerse. El hecho de que los partidos no estén obligados a incluir a ciudadanos convencionales (entendidos estos como ciudadanos con ingresos promedio) en sus listas de candidatos, dificulta que un ciudadano que no posea recursos para coaccionar electoralmente, pueda competir por puestos de representación popular.

4.- Federalización vs Centralización: Frente a la incapacidad técnica y la falta de transparencia de los árbitros electorales locales, en 2012 se decidió que el ahora Instituto Nacional Electoral (INE) atraiga responsabilidades que tradicionalmente le correspondían a los OPL´s. Esto complica la fiscalización política del actuar de las autoridades electorales durante los procesos electorales. Un ejemplo evidente se encuentra en la más reciente elección para la gubernatura de Puebla, caracterizada por altos niveles de violencia que incluyeron asesinatos, coacción del voto y robo de urnas. Frente a estos sucesos, las autoridades nacionales y locales se tiraron la bolita para evitar la responsabilidad de investigar a profundidad los múltiples casos violatorios de la ley electoral.

El debate sobre la federalización electoral suscita profundos debates, ya que las complicaciones técnicas y políticas que esto representa son mayúsculas, ya que significaría restarle poder a gobernadores para evitar que copten los órganos públicos locales, así como reformar el diseño institucional para dar plena autonomía a los institutos electorales estatales.

5.- Derecho a ser votado a través de una candidatura independiente: En comparación con el derecho internacional, los requisitos que se solicitan en México para ser candidata o candidato independiente son excesivos y en el caso particular de Puebla, incluso pueden ser considerados inconstitucionales, al marginar en los hechos a muchos ciudadanos de uno de los derechos políticos  fundamentales reconocidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos desde 1966.

Estamos por comenzar una nueva administración que promete grandes cambios y establecer las reglas de la competencia electoral será fundamental para fortalecer la vida democrática del país durante los siguientes años.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s