Una historia de criminalización (o cuando los medios fabrican culpables)

Por Mario Galeana / @MarioGaleana_

A Martha Angélica Andrade Trujeque, una estudiante universitaria de 21 años, se le encomendó dar voz al pliego petitorio del grupo de mujeres que, durante la tarde del 28 de septiembre, marchó por las calles de Puebla para exigir a las autoridades la despenalización del aborto.

Angélica leyó el pronunciamiento frente al Congreso del Estado, en donde minutos antes algunas de las participantes realizaron pintas con aerosol. Pero esa imagen –la suya, micrófono en mano– fue utilizada dos semanas después para tratar de criminalizarla.

La mañana del viernes 12 de octubre, el periódico Cambio posteó una noticia en la que aseguraba que se había identificado a una “posible vándala” responsable de las pintas realizadas durante la marcha.

Esa mujer era, según el diario, Angélica. Para sustentar la veracidad de la información, al periódico le bastó retomar como fuente un perfil falso de Facebook desde el cual se publicó un video para desprestigiar a Angélica, quien estudia en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP.

En medio del proceso de renovación de consejeros estudiantiles de aquella Facultad, desde el perfil falso de Facebook se ha desatado una campaña negra en contra de la estudiante. Ella no es candidata a consejera estudiantil, pero sí participa respaldando la postulación de dos planillas distintas.

Angélica supone que su activismo estudiantil ha generado una persecución en su contra y que, posiblemente, sus agresores hallaron en su lucha feminista un factor más para tratar de desprestigiarla y criminalizarla.

—Yo salgo en los videos porque me comisionaron para leer el comunicado. Pero no pude acompañar la marcha desde el principio porque yo venía de una entrevista. Estuve persiguiendo la marcha y, al llegar, las pintas ya estaban hechas. La cuestión ni siquiera son las pintas. Si fuera necesario que para obtener nuestros derechos de manera plena se tengan que pintar las paredes de todo el país, lo haríamos. Pero no por eso deben difamar a una persona y poner en riesgo su integridad —dice, en entrevista.

—¿Tienes temor a raíz de la publicación de estas notas?

—Pues sí, decir que no sería mentir. Me da temor que cualquier persona en la calle me agreda a raíz de estos videos, me da temor que mañana me puedan aprehender. No es sólo que puedan soltar una orden de aprehensión, sino que se suma este odio, este encono de la gente que dice ‘pinche feminazi’. No es un miedo infundado: a las compañeras argentinas que participaron en la búsqueda por la despenalización del aborto, sólo por traer su pañuelo verde las perseguían, las apuñalaban, las violaban.

No. Posiblemente no sea un miedo infundado. El Observatorio de Violencia de Género en Medios de Comunicación (Ovigem) ya ha dado cuenta de que en el 50% de las noticias que algunos medios publicaron sobre la marcha del 28 de septiembre se intentó criminalizar a las mujeres mediante el uso de expresiones como “feminazis”, “vándalas” o “radicales”.

Angélica ha sido testigo directa del problema de violencia contra la mujer, agudizado en el estado desde hace al menos cuatro años atrás. El año pasado, mientras impartía en el municipio de Huixcolotla un curso gratuito para estudiantes que intentan superar el examen de admisión de la BUAP, ella sufrió un intento de secuestro. De una camioneta negra descendió un hombre que intentó meterla por la fuerza al vehículo, pero Angélica se resistió y, entre golpes y jaloneos, logró zafarse del agresor. Buscó a las autoridades del municipio y le respondieron una sola cosa: que sería imposible encontrarlo. Que para qué intentar.

En 2017, ese mismo año, el Observatorio de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr) contabilizó al menos 99 feminicidios en el estado.

Éste es el panorama al que se enfrenta cada mujer día con día. Éste es el panorama que mujeres como Angélica intentan revertir.

—¿Cuál es tu opinión general sobre la marcha que se realizó sobre la despenalización? ¿Crees que hubiera sido mejor si algunas de las participantes se hubiesen abstenido de realizar las pintas?

—Nunca criminalizaremos a nadie. En el balance que hemos hecho sobre la propuesta hemos notado que todo esto está mal visto ante la sociedad poblana. No es que nosotros queramos normalizar este tipo de acciones, porque no es la intención. Pero si se tiene normalizado el que cada tres días aparezca una mujer muerta, ¿cuál es el punto de indignarse tanto por una pared? ¿Qué clase de moral tenemos? Alguien levanta la voz y dice que quiere decidir sobre su cuerpo, y termina siendo criminalizada, estigmatizada, señalada como una ‘vándala que dañó el patrimonio’.

Es una cuestión de doble moral: ‘tú, mujer, cállate y no pintes las paredes’. Si fue bueno o malo, que la historia nos juzgue. Las sufragistas también pintaron paredes y marcharon y gracias a ellas tenemos el derecho a votar. Así ha ocurrido a lo largo de la historia. Jamás criminalizaremos a una compañera.

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