Manatí

Los insultos sobre las propuestas: así fue el único debate a la gubernatura

MARIO GALEANA | @MarioGaleana_

Los candidatos a la gubernatura de Puebla se vieron cara a cara la noche de este domingo 19, en un debate en el que los insultos y las acusaciones se sobrepusieron a las propuestas.

Miguel Barbosa Huerta (Morena-PT-PVEM) y Enrique Cárdenas Sánchez (PAN, PRD, MC) protagonizaron, una y otra vez, un sinfín de acusaciones sobre enriquecimiento ilícito, defraudación fiscal y hasta mala condición física para gobernar.

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Como testigo de aquel cruce de ataques, Alberto Jiménez Merino (PRI) tuvo un desempeño más bien gris, que tuvo su momento más notable cuando exhibió una fotografía en la que, sonrientes, Barbosa y Rafael Moreno Valle inauguran una obra juntos.

Barbosa acusó a Jiménez de “hacerle el caldo a la derecha”, es decir, de favorecer a Cárdenas, y finalmente le pidió “ser un buen ciudadano” y decir en dónde está escondido “su mentor”, el exgobernador Mario Marín Torres, hoy prófugo de la justicia en más de 190 países.

Las casi dos horas del debate se resumen justo así: con Barbosa y Cárdenas arrojando todo su pasado, y con Jiménez en mitad de ese fuego cruzado.

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Los candidatos a la gubernatura perdieron la posibilidad de refutar las propuestas y los modelos de gobierno de los adversarios, durante un debate que fue inédito en la historia electoral del estado, puesto que permitía que cada uno de ellos lanzara réplicas y contrarréplicas.

Las moderadoras Patricia Estrada y Gabriela Warkentin dieron un ritmo ágil al debate y lanzaron preguntas incisivas que en más de una ocasión mostraron a los candidatos titubeantes, como en el momento en el que inquirieron a Cárdenas y a Barbosa sobre su posición respecto a la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario.

Cárdenas caviló un poco y terminó diciendo que estaba “a favor de la vida de las dos mujeres” —lo que sea que eso signifique— y, después, terminó evadiendo la pregunta al decir que esta decisión compete al Congreso.

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Barbosa, al igual que su rival, salió por peteneras. Dijo que no sería un gobernador que adopte posturas que “encrespen” a la sociedad —como si los derechos humanos se sujetaran al ánimo de ciertos grupos sociales— y advirtió que no promovería nada que no estuviera en la Constitución.

A Jiménez no le preguntaron nada sobre estos dos temas. En cambio, Patricia Estrada le preguntó si mantendría el programa “Beca a un niño indígena”, a lo que el priista respondió inmediatamente que sí.

—¿El que impulsó Martha Érika Alonso?
—Eh… eh… eh… habría que revisarlo.

Toda la sala de prensa dispuesta en el Complejo Cultural Universitario (CCU) se deshizo a carcajadas.

A ratos, el debate parecía la repetición de lo acontecido durante los primeros 15 minutos. Cárdenas no dejó de acusar a Barbosa de ser una persona en la que no se puede fiar, y le exigió renunciar a su candidatura en caso de no poder comprobar el valor real de una vivienda que posee en la Ciudad de México y que perteneció al expresidente Miguel de la Madrid.

Barbosa, mientras tanto, repitió una y otra vez —en una suerte de bucle— que Cárdenas llegaba al debate derrotado, que no había hecho campaña, que había defraudado al fisco y que se había enriquecido a costa de asociaciones civiles y organismos de investigación del gobierno mexicano.

En esa marea de descalificaciones, fueron pocas las propuestas concisas que presentaron los candidatos a la gubernatura.

Barbosa, por ejemplo, dijo que convertiría Casa Puebla en la sede de un Instituto creado para la atención de los pueblos indígenas y que dedicaría los primeros 100 días de su gobierno a la reestructuración de la policía en el estado.

Cárdenas ideó la construcción de una carretera que conecte el este y el oeste del estado, y que permita un mejor aprovechamiento del Tratado de Libre Comercio —hoy T-MEC—, además de la generación de un mecanismo de cultivo del agua que, según él, tiene un costo de tan sólo 8 mil pesos.

Jiménez, mientras tanto, propuso la creación de una “Secretaría de la Mujer” y una fiscalía especializada en la investigación de feminicidios que presida, a su vez, una abogada.

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