Manatí

La importancia de vernos representadas

JESSICA BADILLO | @MasQueUnaHincha

Si hay algo que nos dejó este Mundial Femenil Francia 2019 es el valor simbólico que tuvo. Sí, rompió récords de audiencia en todo el mundo, también de interacción en redes sociales, de asistentes a los estadios y de ventas de playeras oficiales; pero de eso ya hablaron todos.

Hay algo muy importante que no debe quedar en el olvido. Este mundial marcará un antes y un después en los amantes del futbol pero sobre todo en las mujeres que hemos estado disfrutando y defendiendo este juego así como en las nuevas generaciones que tuvieron la fortuna de verse representadas en el mayor escenario mundial.

Para nosotras, las que hemos estado desde hace mucho, este mundial significó una forma de avalar nuestra lucha con hechos; el ver los estadios llenos, el ver la calidad de juego y el desarrollo de los partidos, el escuchar a muchos hablar de un mundial femenil fue la forma de ver que todo lo que se ha hecho por este deporte está valiendo la pena.

Mi generación probablemente fue muy joven para ver a las estadunidenses del 99, a Mia Hamm y al Rose Bowl a reventar. Pero llegamos en el momento justo para ver a las del 19, a Megan Rapinoe y a Alex Morgan, al estadio de Lyon gritando “equal pay” (pago justo) y a todo el mundo sintonizando y hablando de este partido en internet.

FIFA y el gobierno de Francia anunciaron una iniciativa que llevaría a muchas niñas de primaria de todas las regiones del país sede a los partidos. ¿Se imaginan lo que significó para ellas ver y darse cuenta que en un futuro podrían estar ahí? La importancia que tuvieron 90 minutos de juego en toda una generación que va a crecer con la idea de que pueden dedicarse al futbol.

En este mundial vimos a mujeres tan diversas que resultaría difícil no verse identificada con alguna de ellas, ya sea por su origen, por sus preferencias o por el simple hecho de amar al futbol a tal grado de no rendirse hasta alcanzar su meta.

Ojalá nunca olvidemos que una mujer lesbiana se alzó con tres trofeos individuales y uno que la acredita como campeona del mundo y que esa misma mujer se atrevió a callar a todos sus detractores con sus goles. 

Que una de las máximas goleadoras en la historia de su selección no vaciló al hablar de la doble moral que existe ante los festejos de jugadores y jugadoras y tampoco dudó en seguir festejando tal y como ella quisiera.

Que las campeonas del mundo demandaron a su federación tres meses antes del mundial para exigir un pago justo. Que aunque aumentó el bono económico, todavía no es suficiente. 

Que aunque los números subieron, no significa que debamos dejar de luchar por la igualdad de oportunidades, porque eso hará que muy pronto dejemos de hablar de futbol femenil y futbol varonil para hablar simplemente de futbol.

Que Francia 2019 solo es el comienzo de una gran revolución que empieza en las canchas y sigue en todos lados, porque nunca es tarde y nunca es suficiente cuando se tarta de un futbol incluyente.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de Manatí.

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