Manatí

Un museo para el absurdo mexicano

MARIANA GAONA | @Polinombrable

Dentro de la inmensidad de páginas de memes, existe una cuenta de Twitter que registra lo absurdo que ocurre en nuestro país: el Museo Mexicano de Internet.

Pantallazos de conversaciones inusuales en WhatsApp, un gato con uniforme de Oxxo, momentos de sucesos virales en Internet (como una foto de Ivana) son algunas de las imágenes que se pueden encontrar en @MuseoMexicano.

Aunque José Aceves, creador y quien gestiona el Museo junto con su colaborador principal César Galicia, conoce otras páginas similares a la suya, sabe que “hay un riesgo tremendo de caer en clasismo porque somos un país muy clasista y lleno de desigualdades». Reitera que en ocasiones se perciben estos mensajes debido a que las voces en internet suelen ser de personas que pertenecen a agencias de publicidad «que viven en cierta lógica de mercado».

El Museo Mexicano de Internet trata de alejarse de esa lógica. Inspirado por la página de Facebook Museum of Internet, al inicio quería publicar piezas sobre el uso del mismo, pero después se dio cuenta de que provocaba «unos registros muy bonitos del absurdo».

Yo creo que pasa en todas las culturas, pero la forma en la que los mexicanos vivimos o solucionamos la cotidianidad, sobre todo ante la precariedad, me parece que es muy fascinante», contó Aceves.

“Muchísima gente me empieza a compartir sus conversaciones de WhatsApp o cosas que se encuentran en la calle». Además de las colaboraciones directas, obtiene contenido en todos otros ámbitos: desde grupos de Facebook hasta otras cuentas de Twitter. 

El Museo es un museo

Aunque muchas personas se burlan de él, Aceves considera que las imágenes que publica son piezas y que su cuenta es un museo.

Muchas veces se nos olvida que los museos son espacios para el gozo y pueden ser desde lúdicos hasta solamente ir a ver piezas muy bonitas”.

Tanta es su consideración como museo, que José está preparando un catálogo donde enlistará y clasificará las piezas en salas: «sala de drogas, sala Puebla, sala de gastronomía, para que el catálogo se amplíe”. Cuando esté listo, subirá el catálogo a la cuenta para que sea de acceso público. 

Sin embargo, la conservación y circulación de las piezas es diferente a lo que sucede en un museo convencional.

«Circulan las piezas con mayor facilidad que en el campo del arte. Una pieza que estaba muy activa hace dos meses, alguien más la rescató y otra vez hoy está activa”.

Cuando abrió la cuenta, no creyó que fuera a crecer como hasta ahora: el museo abrió a finales de enero y tiene, hasta el lunes 9 de septiembre, más de 120 mil seguidores. 

Amo el internet pero me está consumiendo

Gestionar una cuenta de redes sociales puede volverse desgastante, pero lo que ha “salvado” a José de que el Internet lo consuma es «una especie de ser muy genuino con la cuenta».

«No tengo ningún interés lucrativo y no tengo ningún interés político. Es por eso que la política del Museo es no seguir a nadie, no hacer ningún reply, no dar favs, no caer en esta dinámica de interacción del Internet porque no es el objetivo principal.»

 Después de nueve meses al frente del Museo Mexicano de Internet, José dice que la cuenta seguirá activa «mientras Twitter no me lleve a terapia». 

Además, le encantaría montar una exposición física con piezas emblemáticas. Así, un museo del Internet pasaría de la pantalla al mundo real.

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