Manatí

#AbortoLegalYa: El eco de la marea verde en Puebla

PALOMA FERNÁNDEZ | @PalomaPen

FOTOS: ANA MUÑOZ | @anaj.munoz

El 18 de noviembre de 1990, durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, el movimiento feminista dio otro paso. Un paso adelante por y para la mujer. Un paso grande para la historia y un paso para la liberación femenina.

Y el paso fue una fecha: aquella tarde, una multitud de feministas declaró que el 28 de septiembre se definiría como el Día por el Derecho al Aborto de las Mujeres de América Latina y el Caribe.

Fue así como 29 años más tarde, ese mismo día, cientos de mujeres en Puebla salieron a las calles más que para conmemorar el suceso, para bailar, gritar, reír, pintar, expresarse y, sobre todo, exigir la libre decisión sobre sus cuerpos.

La marcha inició en El Gallito a las 18 horas, pero desde mucho antes ya se veía el verde avanzar entre las masas. El verde materializado en forma de mantas, pañoletas, maquillaje, ropa… en forma de mujeres, niñas, niños e incluso mascotas. Aquel distintivo era portado por todos.

Las instrucciones eran claras: la marcha era un espacio exclusivo para mujeres. Y las consignas varias: ¡Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo!”, “¡Saquen sus rosarios de nuestros de nuestros ovarios, saquen sus doctrinas de nuestras vaginas!”. Aquel eco pasó de estar impreso en volantes a reverberar sobre las calles del Centro Histórico, comenzando por Reforma hasta bajar al Zócalo.

Aquella multitud hizo pausas en lugares específicos, como una iglesia donde un grupo de mujeres con rosarios apretados entre los dedos hacían una suerte de valla humana. Aquel grupo constituía otro movimiento: uno que proclama ayunos y rezos por 40 días como forma de rechazo a la despenalización del aborto.

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Otra pausa de la larga marcha feminista fue el Congreso del estado, donde el cuerpo de la mujer sigue siendo tema de otra institución, o de otra cosa. O la Catedral, donde los poblanos presenciaron la marea verde en su máximo esplendor y sin censura, a pesar de que se intentó.

El Zócalo de la ciudad fue el desborde de todo eso y más. La fuente se pintó de verde y cientos de curiosos paraban a ver, de acuerdo o no, paraban a escuchar, a grabar y tomar fotos de todo lo que ahí pasaba, de lo que se gritaba, de cientos de mujeres ahí reunidas para apoyarse unas a otras.

Fotografía: Ana Joaquina Muñoz / @anaj.munoz

Todas ayudaban si algo no pintaba bien, todas paraban si una lo hacía, todas se abrazaban y se juntaban. Todas eran compas, amigas, hermanas, primas, madres, tías, abuelas, hijas, novias, esposas, estudiantes, trabajadoras. Todas al unísono de la libertad y la sororidad por el aborto legal, seguro y gratuito.

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