Manatí

Un ombudsperson en duda

MARIO GALEANA | @MarioGaleana_

He aquí la historia de alguien que trató de hacer carrera en los tribunales y fiscalías electorales, pero terminó convertido en comisionado de derechos humanos por los siguientes cinco años.

El nombre de José Félix Cerezo Vélez era desconocido por activistas y defensores locales, hasta que la Cuarta Transformación lo arropó y lo impuso como ombudsperson en Puebla.

El gobernador Miguel Barbosa Huerta lo conoció al menos cinco años antes, durante su paso como presidente de la Mesa Directiva del Senado. Eran los tiempos del PRD, del Pacto por México manido por Enrique Peña Nieto, de la suave promesa del milagro político que permitió la aprobación las reformas estructurales.

A finales de 2014, Cerezo Vélez buscó ser titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) y resultó elegido entre los 19 finalistas que el Senado barajeó para el cargo.

Pero en aquel proceso resultó electo Santiago Nieto Castillo, quien a la postre se convertiría en uno de los personajes más cercanos al gobernador de Puebla, y Cerezo Vélez fue relegado.

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Nuestro personaje halló como compensación la dirección general de la Segunda Visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), un cargo para el que fue designado de manera directa en enero de 2015.

Nada, en toda su trayectoria académica y política, indicaba que los derechos humanos fueran su especialidad o su vocación.

La carrera electoral

Cerezo Vélez nació el 10 de julio de 1961 en Tepeaca y 23 años más tarde se graduó en Derecho por la Universidad Popular Autónoma de Puebla (Upaep), una escuela fundada por la ultraderecha poblana.

En enero de 2007 concluyó una maestría en Derecho Procesal Constitucional por la Universidad Panamericana, otra escuela privada de orientación católica, y seis años después obtuvo un doctorado en Derecho en Investigación por la UNAM con una tesis sobre derecho sancionador electoral.

Obtuvo su primer cargo en el sector público en 1993, nueve años después de graduarse de la licenciatura, como secretario de estudio y cuenta en el Poder Judicial de la Federación. Allí permaneció por 11 años, aunque varias veces dejó de ser secretario de estudio y cuenta para convertirse en secretario instructor.

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Un secretario instructor formula los proyectos de sentencias de los expedientes que arriban a los tribunales federales. Son, por decirlo de alguna forma, los obreros del Poder Judicial. Pergeñan acuerdos, sentencias, dictámenes… pero siempre se encuentran bajo designio de los magistrados.

En algún momento de su carrera, Cerezo Vélez trató de convertirse precisamente en magistrado de circuito. Aquel momento se sitúa en abril de 2009, en el marco del cuarto concurso de oposición para la designación de magistrados de circuito del Consejo de la Judicatura Federal.

Un spoiler: no lo logró.

La designación cuestionada

Cuando José Félix Cerezo Vélez entró a la lista de aspirantes a presidir la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de Puebla, su nombre ya había sido palomeado por el grupo en el poder.

Algunos diputados que participaron de cerca en el proceso de selección aseguraron que el ombudsperson era cercano a Gabriel Biestro Medinilla, coordinador de la bancada de Morena. Otros decían que, más bien, era el elegido del gobernador Miguel Barbosa, a quien había conocido durante sus tiempos en el Senado.

Todo pronóstico sobre la afinidad de Morena con Cerezo Vélez se confirmó durante el proceso de calificación de los aspirantes, cuando el Congreso local agregó de último momento una calificación de tipo cualitativa para distinguirlo del resto de los aspirantes.

En la evaluación de tipo cuantitativa, Cerezo Vélez fue el segundo peor evaluado por los diputados que integran la Comisión de Derechos Humanos al obtener 72.52 puntos. Sin embargo, en la medición cualitativa obtuvo 95.57 puntos, lo que lo posicionó como el mejor evaluado.

La coordinadora de la bancada del PAN, Mónica Rodríguez Della Vecchia, denunció que la evaluación cualitativa se había aplicado de manera discrecional y había perjudicado a otros aspirantes.

Por ejemplo, la aspirante Mónica Silva Ruiz, ex titular del Instituto Poblano de las Mujeres (IPM), obtuvo un puntaje cuantitativo de 96 puntos —el más alto de todos—, pero una medición cualitativa de 25.71, por lo que quedó fuera de la lista de los seis finalistas al cargo.

El 6 de noviembre, durante una sesión en la que la oposición acusó a Morena de apoderarse de la CDH, Cerezo Vélez resultó electo mediante el voto secreto de 29 legisladores locales.

Aun cuando se dijo que incumplía con un requisito indispensable para convertirse en ombudsperson: una antigüedad de por lo menos cinco años en materia de derechos humanos.

¿Qué esperar del nuevo ombudsperson?

Como director general de la Segunda Visitaduría General de la CNDH, Cerezo Vélez observó dos de los más importantes casos de derechos humanos ocurridos en el país.

El primero corresponde a los enfrentamientos en Apatazingán, Michoacán, el 6 de enero de 2015, donde se acreditó que la Policía Federal cometió uso excesivo de la fuerza, lo que provocó el homicidio de cinco personas y la ejecución extrajudicial de una más.

El segundo corresponde a la investigación que la CNDH realiza sobre el papel de Pemex en la explosión de Tlahuelilpan, Hidalgo, ocurrida el 8 de enero de 2019.

En sus primeros días como titular de la CDH, Cerezo Vélez ha anunciado que se investigará el estado de las cárceles en Puebla, en las que abundan las denuncias por autogobierno, extorsión, trata de personas con fines de explotación sexual y otros delitos.

Sin embargo, al ser cuestionado sobre el papel de la CDH frente al matrimonio igualitario y la despenalización del aborto en el estado —dos temas vedados por el mismo grupo político que lo arropó—, el ombudsperson fue más bien reticente a dar su opinión.

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