Malos jóvenes del desamor y la soledad

 Malos jóvenes del desamor y la soledad

ANTONIO TECUAPETLA | @AntonioTecG

«Todo va estar bien, todo va a estar bien». ¿Nos hablábamos entre nosotros o era el comienzo de una petición?

Estábamos los que afortunadamente juntaron para su entrada, extraños, probables amantes de Game Of Thrones, de discos raros, de las rutinas liberadoras del fin semana en casa; hoy no habíamos cancelado este plan. 

Ni quien imaginara que hablaríamos de desamor, depresión, soledad, errores, corazones y sueños rotos; de las y los que ya no están; de personas que dejamos ir. Sueños que dejamos de sentir. 

Cariño, rebeldía y rabia. 

Dani Velo recuerda que la música es el medio perfecto para hablar de injusticias sociales; luchas dolorosas de hablar; del cansancio, la ineptitud e inoperancia. «Alcemos el puño, venimos armadas». 

Sin embargo, en la revolución y en la vida se baila. No hay tiempo para encasillarse en un solo género. La música siempre estará para unirnos y no para etiquetarnos. La cumbia y el rap existen en nuestras realidades. 

Guzmán Uve se presentó como enlace trepidante de los Malos Jóvenes tour; el primero que respondería por el colectivo Galaxia Cero, proyecto donde converge al lado de Demian Crate, el mismo Lng/Sht y Max Chinasky, solo hacía entrar en sintonía con la métrica que tanto se quería escuchar. 

Lo trepidante, sería fortalecido justamente por Demián Crate. Dos actos que pudieron ser uno, pero que tendrían un pequeño corte por Maleen. Lo fugaz de los integrantes del colectivo no minimiza la sólida identificación del público, porque sus letras caminan a un presente, un anhelo, un horizonte latente. 

Turno para el desamor, irónicamente lleno de color; para el perrero, perdón el deprerreo, nombrado así por Maleen. Pareciere un stand up musicalizado con reggaetón, donde se viene a la cabeza las repercusiones del finalizar relaciones, de que las caguamas son mejores que los hombres, y de que a veces no creemos ser suficientes para la pareja.  Se trata de matar la Tusa sin escuchar Tusa.

Aprender a amarnos cuesta, tanto que puede doler; y aunque algunos tienen la versatilidad de plasmarlo en música, otros cuantos solo tenemos que sentirlo para tener la conexión. 

Hoy no hay filtros en cómo somos y qué hemos pasado. Lng/Sht llega orgulloso de sus éxitos y fracasos; irónico, sarcástico, desmedido. Suena «Les juro que sí llego», presenta «Muchacha I» con preguntas que hacen reflexionar entre sí a los que van acompañados. 

No faltan las interrupciones; y es que… ¿para qué presumir artículos o símbolos que son estereotipos de los géneros musicales? Cuando se puede hacer lo mismo con el amor a nuestro cuerpo, la holgazanería, rupturas amorosas, lo triste de crecer, y lo importancia de pedir ayuda. 

Preguntó que si a Puebla le gusta bailar el funk. Sí, del funk, hasta el punk, pasando por el reggeatón, rap, rock, hip-hop, y sus fusiones. Se canta Africa de Toto, se emocionan con los violines de Tusa, ahora sí la de Karol G; y hasta logran identificar a Maná. Referencias a cine de arte, bromas con el parecido del video de My Chemical Romance. Canciones de sus dos discos y los diferentes singles que tiene, aún sin dromedarios mágicos se escuchó Romcom.

Desde los integrantes de Galaxia Cero y hasta Maleen hacen apariciones entre canciones. Aquí sí había con quien hablar de nuestros problemas, con quien tocar el tema. «Porque allá afuera es un mundo horrible, llena de gente que está mal. Aquí es un mundo hermoso lleno de gente que también está mal». Pero, es ese mal invisible, que aqueja a más de uno. Cotidiano últimamente. 

¿Tres palabras? Llaves, teléfono y cartera. ¿Alguien se quedó callado? Ni los de atrás. 

Anuncia que regresará a Puebla, lo más probable en Halloween, para una fiesta que rinda honor, como debe de ser.

Últimas palabras de la noche, antes de regresar al rap, antes de que suene la marcha, Gastón recuerda que si alguien está triste o lo necesita, que busque ayuda, que lo hable, que lo diga, que pensemos en amigos, familia, pareja para seguir adelante, y lo que ahí nos tenía reunidos: la música; porque al final: «Todo va estar bien, todo va a estar bien».

FOTOGRAFÍA DE PORTADA: Rodrigo Tobón.

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