Manatí

La intimidad es un acto de rebeldía

CARLOS GALEANA | @CarlosGaleanaB

Los aplausos y los gritos son más intensos conforme la silueta que aparece sobre el escenario comienza a iluminarse mientras se dirige hacia el piano.

Es Julieta Venegas, la cantante. Sus manos se mueven de izquierda a derecha frente al público. Posteriormente se acomoda para interpretar “Ilusión”, canción que parece una premonición de lo que sigue.

— ¡Eres una chingona! ¡Te amo!, se escucha en distintos puntos del Auditorio de la Reforma. 

Video: Rodrigo Tobón

Mientras esto ocurre la compositora saluda a las personas. Ve algunos espacios vacíos en la zona “premium” del recinto y enseguida invita a la gente que se encuentra en los últimos lugares a ocuparlos.

Se observan sonrisas, hay tanta intimidad que entre cada canción pareciera que la artista está en un soliloquio. Por momentos escuchamos a Julieta, la madre, la que expone sus razones del concierto acústico, aquella que nos recuerda que llorar es normal y que cantar puede ser terapéutico.

Pasan los minutos y sobre el escenario ahora disfrutamos de la mujer migrante, esa que nació en Estados Unidos, es mexicana y que desde hace un par de años optó por refugiarse en Argentina sin saber que la actuación le tenía reservado un papel en el teatro.

En esta noche también escuchamos las letras de Charly García y José Alfredo Jiménez: el mundo es versátil y diverso.

Rojo, verde y morado. Amarillo, verde y morado.

Fotografía: Roy Tobón

Por ratos admiramos a Julieta, la activista que algunos conocieron en los 90 cuando estaba en la alineación de Tijuana No!, la banda legendaria de ska mexicano.

«Ya no soy de la generación que piensa que la humanidad entera se describe con el hombre, ahora considero que la humanidad entera se describe con todas las formas y colores de personas», dice mientras gran parte del público agradece sus palabras.

Segundos después se pronuncia a favor del aborto e invita a las mujeres a parar el 9 de marzo para hacerle saber a la clase política y empresarial que el movimiento es genuino.

La noche avanza. Venegas canta. Todo acaba.

¡Que viva el amor de todos los sabores!, grita entre aplausos.

Julieta nos ha recordado que el pop y la intimidad son actos de rebeldía.

Comenta al respecto