Manatí

Cultura Profética: ‘Sobrevolando’ la pandemia

Mario Galeana | @MarioGaleana_
Fotografías de Luis Conde | @Luis_Cond

Habría que imaginarlo. Eres la banda más influyente de reggae en Latinoamérica. No has grabado un álbum en nueve años. De pronto ese torrente de música y letras se hace insoportable: necesitas volver al estudio. Bien. Grabas un disco sumamente ambicioso. Metes reggae, sí, pero también jazz, funk, rock… incluso un poco de trap. Ninguna canción se parece a la anterior, todas son absolutamente auténticas. Listo, perfecto.

Y ahora estás listo para recorrer el mundo. Para decirles a todos: ¡Mírennos, hemos vuelto! ¡Mejores que nunca! ¡Nueve años no son nada! ¡Si creían que lo anterior era bueno esperen a ver esto! ¡No van a querer escuchar otra cosa!

Fotografía de Luis Conde

Y todo parece bien hasta que ocurre lo impensable: una pandemia se desata por todo el mundo. En China se construyen hospitales; los pacientes se curan y luego recaen. El virus se extiende por toda Europa; las fotografías de las plazas y las largas avenidas completamente vacías recorren el mundo. Y ese mismo virus va brotando por Latinoamérica… por nuestra tierra prometida, el lugar en el que el silencio de nueve años cobraría sentido sólo al escuchar la primera canción. ¡Diablos!

Algo así debía estar pensando Willy Rodríguez, vocalista de Cultura Profética, cuando se presentaron la noche del jueves 12 de marzo en el auditorio del CCU en Puebla. Era su primer concierto en México para presentar “Sobrevolando”, el disco que rompió su retiro simbólico de los estudios por casi una década.

Había sido una noche estupenda. Ya habían tocado cinco canciones del nuevo álbum y quizá lo más sorprendente era que la gente ya las conocía, las tarareaban con ellos, seguían el ritmo. Pero había sido, al mismo tiempo, una noche de complacencias. Porque a la par de las nuevas canciones se tocaban algunas de las clásicas: La complicidad, Baja la tensión, De Antes, Un Deseo, Ilegal, etcétera. ¡Hasta Love and Happiness, el cover de Al Green que grabaron para Spotify!

Habían estado allí complaciéndoles a todos por más de dos horas. Pero al final, justo en un interludio de Saca, prende y sorprende, Willy rompió el silencio: deslizó la posibilidad de que el coronavirus —esa pandemia belicosa que agita los mercados y los países y las primeras planas de los diarios— había sido creado en algún laboratorio para reducir la población y que la cúpula mundial pudiera disfrutar a su antojo de los recursos naturales.

¡Vaya forma de cerrar tu primer concierto en México!

Fotografía de Luis Conde

Y de aquel plan maquiavélico brincó a Bill Gates y a un supuesto proyecto de vacunación en África que “ha dejado paralizados a muchos niños y ha dejado infértiles a las mujeres”, y después pasó por las farmacéuticas que “regaron el sida en Africa y Latinoamérica”.

—¡Y no es una conspiración! ¡Esto es una realidad, está confirmado! Así que tenemos que estar pendientes… obvio, no queremos enfermarnos. Pero tampoco nos dejemos llevar demasiado por todo este miedo mediático que nos están metiendo.

—Porque sinceramente hay una agenda… no sé si se den cuenta que este año pasado hubo récord de movilización humana en todos los países. En muchos países de Europa y muchos países de Latinoamérica salieron a las calles a protestar… y es que estamos cansados, la verdad. Y de momento hay una versión suficientemente fuerte para que todos nos quedemos encerrados en la casa.

¡Claro! El maldito Orden Mundial. Los Rockefeller y los Trump y todos esos grandes tipos a los que nunca veremos, y que sin embargo juegan con nuestro destino como si del Monopoly se tratase. ¡Sí! ¡De acuerdo! Yo te creo, Willy. No, en realidad no. O no todo. Pero la gente se exalta en sus lugares y aplaude y se oyen gritos que nadie entiende muy bien.

Fotografía de Luis Conde

Pero entonces Willy sigue con esa perorata y dice que para qué tantos cuidados, si a la mayoría de la gente le importa un bledo su salud. No les importa “comerse la mierda que se comen o meterse 500 químicos al día”. Y del regaño pasa al consejo, y les dice a todos que beban agua. Que la fucking agua podría salvarnos la vida. Que si uno cree que va a enfermarse puede beber agua por tres días consecutivos —sin comer ni beber ninguna otra cosa— y librará cualquier enfermedad.

Y ya la gente aplaude menos. Los ha impactado. ¡Agua! ¡Pura agua! Y quizá Willy nota ese incómodo silencio, porque entonces dice que a la gente no le gusta la verdad. ¡Pero es la verdad! Ni modos. Y al fondo de su voz todavía un baterista guarda un ritmo apagado, padum tss padum tss… y deciden, al fin, retomar la canción.

Saca, prende y sorprende. Saca, prende y sorprende. Pero sencillamente la gente ya está un tanto desaclimatada. Les ha cortado la inspiración a todos. Están de pie, pero algunos sólo alcanzan a balancearse en sus asientos. Saca, prende y sorprende. ¿Agua? Saca, prende y sorprende. ¿Laboratorios mortuorios? Saca, prende y sorprende. ¿Plagas desatadas por recursos? Sí, quizá les suene. Pero es algo que nadie quiere escuchar tras un retiro de nueve años.

Fotografía: Luis Conde

Y al fin, poco a poco, la canción termina. Hay aplausos, porque… ¡son Cultura Profética! En las sillas acojinadas del auditorio flota un tufillo a mota… un chico y una chica aprovechan para darse un último toque. Y la banda se prepara para su siguiente concierto. El 27 de marzo se presentaría en el Lollapalooza… pero el concierto fue pospuesto precisamente por la pandemia.

Habrá que sobrevolar hacia otro lado.

SETLIST DE CULTURA PROFÉTICA EN PUEBLA
1.- Sobrevolando. (Sobrevolando)
2.- La complicidad
3.- No eleva (Sobrevolando)
4.- Ten valor (Sobrevolando)
5.- De antes
6.- Un deseo
7.- Rimas pa’ seducir
8.- Yo creo en tu carne. (Sobrevolando)
9.- Herida Mortal (Sobrevolando)
10.- Baja la tensión
11.- Ilegal
12.- Love and Happiness (cover Al Green)
13.- Caracoles (Sobrevolando)
14.- Nadie se atreve
15.- La espera
16.- Inspiración
17.- Ritmo que pesa
18.- Sin ti
19.- Saca, prende y sorprende

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