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Prevalece contaminación del aire en Puebla, pese a confinamiento

STAFF MANATÍ | @ManatiMX

Ha pasado más de un mes desde que se pidió a los habitantes de Puebla confinarse por la propagación del Covid-19, pero, a diferencia de otros lugares de México y el mundo, la reducción de actividades no causó efecto alguno en la calidad del aire que respiramos y éste es pésimo en la zona metropolitana.

La nube gris que envuelve a diario los edificios barrocos, la catedral y las colonias de la periferia de la ciudad permanece, aunque haya menos vehículos que recorren las avenidas principales o que, al menos el Centro Histórico, esté semivacío.

De acuerdo con Greenpeace, si los habitantes de una ciudad se resguardaran en sus casas sin salir por un par de semanas, la contaminación prevalecería porque las concentraciones de contaminantes en la atmósfera no disminuyen. En sí, el dióxido de carbono es el que no desaparece del aire que respiramos.

Pese a la adopción del confinamiento, la contaminación del aire en Puebla es visible desde puntos con una altura superior en la capital. Fotografía: Guadalupe Juárez.

Manatí monitoreó a partir del 22 de marzo hasta el 24 de abril dos reportes de la calidad del aire: el del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático y el del Instituto Nacional de Información de la Calidad del Aire (Sinaica).

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En el primero —cuya estación de monitoreo se encuentra en el Velódromo de Puebla en Amozoc— la calidad del aire permaneció en un nivel “moderado”; se identificaron niveles altos de partículas suspendidas en la atmosfera de ozono y dióxido de azufre, condiciones que no se modificaron durante más de un mes.

En el Sinaica, los resultados de la medición de la calidad del aire variaron; sin embargo, dominó el número de veces que la calidad del aire era pésima y representaba un riesgo. El único día en el que los niveles de contaminación fueron considerados bajos fue el jueves 9 de abril y al día siguiente como aceptable y calificado como de “riesgo moderado”.

Medición del aire del 22 de abril de 2020. Fuente: Sistema Nacional de Información de la Calidad del Aire.

Pero para el 13 de abril, la calidad del aire empeoró y se consideró que había un “riesgo alto” por la mala calidad del aire en la capital del estado, lo cual decayó 10 días después.

Según la medición del 23 de abril, la calidad del aire fue “muy mala” y el riesgo de las afectaciones por ellos considerado “muy alto”. Al corte del 24 de abril, los niveles de contaminantes disminuyeron y se registró la calidad del aire como “mala”.

La Secretaría de Medio Ambiente Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial indicó que en el caso de los niveles como moderado, los grupos sensibles –que incluye niñas, niños, personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, así como adultos mayores de 65 años de edad y mujeres embarazadas— deben reducir las actividades “vigorosas” al aire libre.

En cambio, si el riesgo es alto les piden que además de los grupos vulnerables, toda la población tendrá que reducir las actividades “vigorosas” al aire libre.

En un escenario de “muy alto” en cuanto al nivel de contaminantes, las autoridades recomiendan que los grupos sensibles acudan al médico si presentan síntomas respiratorios o cardiacos y evitar cualquier actividad al aire libre, indicación que se replica en un escenario de riesgo “extremadamente alto”.

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