En sesión caótica, el Congreso elimina el fuero

 En sesión caótica, el Congreso elimina el fuero

STAFF MANATÍ | @ManatiMX

La sesión en la que el Congreso local eliminó el fuero constitucional a servidores públicos fue una vasta demostración del caos que ha imperado en la LX Legislatura: voces indiscernibles en la pantalla, jirones de reclamos, votaciones confusas y palabras zafias proferidas de un diputado a una de sus compañeras de bancada.

 La eliminación del fuero que hasta entonces benefició al gobernador, a los diputados, a los magistrados y al auditor superior, contó con el respaldo de 28 legisladores locales, que representa la cantidad exacta de votos para aprobar una modificación a la Constitución Política del Estado.

En una votación preliminar a esa, la presidenta de la Mesa Directiva, Mónica Rodríguez Della Vecchia, contabilizó sólo 25 votos, lo que cerraba paso a esta iniciativa impulsada por Morena desde Casa Puebla, la sede del gobierno del estado.

Pero los morenistas, en un airado reclamo, acusaron que la panista intentaba manipular el conteo de la votación. El resultado de esa acusación fue una sucesiva y larga retahíla de gritos e interpelaciones indiscernibles, que se transmitían en vivo por Zoom y por las redes sociales del Poder Legislativo.

La presidenta de la Mesa Directiva convocó a un receso y las pantallas se ennegrecieron. La discusión, hasta entonces, ya había sido bastante atropellada.

Aunque el dictamen de la eliminación del fuero recogía tres iniciativas —una presentada por una diputada priista, otra de una diputada morenista y una más del gobernador de Puebla—, no contó con un respaldo unánime ni siquiera en la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales, la aduana en la que analizó antes de presentarse en el pleno.

En parte, porque Morena había desechado todo intento de modificación del dictamen. La crítica más reiterada de la oposición formada por PRI, PAN, PRD, MC y un diputado del PT versaba en que, a pesar de que eliminaba la protección a funcionarios públicos para ser juzgados, no señalaba que un funcionario tuviera que separarse de su cargo durante un juicio.

El ejemplo más socorrido en la sesión fue el siguiente: si un gobernador fuera acusado de un delito grave, pero no fuera separado del cargo, ¿habría un juez capaz de dictar una orden de aprehensión en su contra sin temer cualquier tipo de represalia política?

Pero ningún argumento bastó para la vasta mayoría de Morena y sus aliados, que, a la menor oportunidad, consideraban que la sesión de este miércoles 8 de julio era un momento histórico para la vida política del estado.

Al regresar del receso decretado por la presidenta de la Mesa Directiva, la votación se reinició y el fuero, finalmente, fue aprobado con los votos necesarios.

Pero, mientras la morenista Tonantzin Fernández Díaz anunciaba su voto a favor y explicaba sus motivos, ante la transmisión se coló un nítido “hija de la chingada”, y al instante apareció en la transmisión la pantalla del también morenista Arturo de Rosas Cuevas, quien había olvidado apagar su micrófono.

La respuesta instantánea de aquella incorrección fueron las carcajadas del priista Javier Casique Zárate y la pesista Nora Merino Escamilla, quienes, poco antes de que la sesión terminara, se disculparon con Fernández Díaz.

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