Manatí

El retrato de Claudia Rivera en medio de un carrusel de entrevistas

MARIO GALEANA | @MarioGaleana_

—Se cumplen dos años del gobierno municipal “más vigilado” de la historia, como lo ha calificado usted misma. ¿Cómo se siente a la cabeza de un gobierno con un raudal de auditorías y dos poderes públicos al acecho?

—Sí… somos el gobierno municipal más observado de la historia, el que tiene más número de auditorías en curso, incluso de programas que todavía no arrancan. Pero me siento con muchísima confianza y fuerza en cuanto a la estrategia que hemos aplicado, una estrategia que nos ha permitido mantener este combate frontal a la corrupción (…) Sí se siente la dinámica de muchos actores, sobre todo políticos, que quizá tienen necesidad de reflectores. Pero nosotros hemos cumplido todo lo que marca la ley.

Cuatro días antes de su segundo informe de gobierno, Claudia Rivera Vivanco se encontraba en medio de un carrusel de entrevistas cronometradas que se sucedían una tras otra, y aunque la mayoría de los periodistas trataron de obtener de ella declaraciones incendiarias, el anuncio de su búsqueda por la reelección o el grito de guerra frente al gobierno del estado, casi todos volvieron a sus redacciones con un discurso hecho, previamente analizado, alejado de cualquier bullicio.

Entrevista con Claudia Rivera

🗣️| Platicamos con la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, sobre su segundo año de gobierno, las pugnas con el gobierno del estado, el matrimonio igualitario, sustancias psicoactivas y más.¡Échale ojo! 👇🏾👀

Posted by Manatí on Saturday, October 10, 2020

Lo que la presidenta municipal decidió desde la primera hasta la última de esas entrevistas es que se ceñiría a hablar de ciertos logros obtenidos a lo largo de dos años: los reconocimientos en transparencia, la descentralización de los recursos públicos para proveer a las juntas auxiliares, la paridad en su gabinete, la política de reconocimiento de derechos desde el ayuntamiento, la baja en la incidencia delictiva…

Y cuando alguien le mencionaba al gobernador Miguel Barbosa, o incluso la posibilidad de ser candidata una vez más, Rivera Vivanco decía: uno, que no los habían elegido para caerse bien, sino para trabajar por la ciudadanía; y dos, que era demasiado pronto para pensar en elecciones y que ahora mismo se encontraba enfocada sólo en gobernar.

—Hablando específicamente de estos dos poderes (el Ejecutivo y el Legislativo), ¿en qué momento cambió la relación entre el gobierno de la capital y aquellos que hasta hace poco hacían campaña codo a codo con usted?

—Algo que siempre ha caracterizado al activismo, a los movimientos sociales, sobre todo del que yo emano, es el debate, es opinar, es proponer, es decir cuando estoy o no de acuerdo. Lo que yo no acepto es cuando no vamos por el objetivo en común que se llama Puebla, cuando algunos compañeros han desviado el camino por una aspiración personal o mimetizándose con las prácticas de los privilegios (…) Pero la ciudadanía nos contrató para dar resultados, para hacer trabajo, no para llevarnos bien. Creo posible que vamos a seguir trabajando de manera conjunta. Siempre voy a opinar, por supuesto; si considero que algo no es correcto diré los porqués, los riesgos que observo, y también diré el cómo para alcanzar esos objetivos y esas metas, y que generen un bienestar colectivo.

Sin embargo, era precisamente en el intermedio de una entrevista a otra cuando parecía surgir la faceta más relajada, y en algún sentido la más auténtica, de la primera presidenta municipal de izquierda en Puebla.

Para Manatí, por ejemplo, accedió a una ronda de preguntas aleatorias generadas a través de un filtro en Instagram. Antes de que iniciaran, la presidenta municipal reaccionó con un pequeño grito de nervios, un grito juguetón, inesperado.

Y, poco más tarde, cuando su equipo sugirió que ese pequeño video se grabara de pie, Claudia Rivera actuó como si descendiera a alguna sala secreta, una broma clásica en la que se simula que hay algo más debajo del piso, un sótano oculto, cualquier cosa, y ese gesto inocente, casual, desvelaba algo que no registraría ninguna otra entrevista publicada en la prensa en los días siguientes.

Fotografía: @SiinnNombre

—Usted es la primera presidenta municipal de izquierda en una ciudad en la que abundan expresiones y corrientes profundamente conservadoras. ¿Cuál será la marca de su gobierno en la ciudad, una vez que concluya su gestión?

—Sin duda, el gobierno municipal que más trabajo tuvo con la ciudadanía, que dejó un precedente en la cuestión de inclusión y que atendió a las juntas auxiliares. Y sigue siendo ese el reto: que las capacidades las tenemos todos como personas, pero hay que generar esas oportunidades, que es lo que nos ha hecho desiguales. Es el reto y es la lucha por la que vamos apostándole de manera transversal (…) Hemos subido mucho los estándares en cuanto al cumplimiento del deber, somos el municipio con mayor nivel de transparencia, es decir, con mayores acciones en combate a la corrupción, y la primera que ha obtenido certificaciones internacionales en seguridad, y con una reducción importante de delitos, comparado con nosotros mismos y con otras administraciones. Además, fortalecimos nuestra autonomía.

El escenario de ese carrusel de entrevistas era el Salón de Protocolos del ayuntamiento de Puebla, una sala amplia que corona el palacio de piedra gris, desde donde se observan el balanceo de las copas de los árboles, el trajín del Zócalo, el bullicio de una ciudad inabarcable bajo la luz del mediodía del 8 de octubre.

Algunos colaboradores de la presidenta municipal llevaban un cronómetro para el tiempo dedicado a cada entrevista: un rango que iba de los 10 a los 15 minutos, aunque podía extenderse en función de la duración de las respuestas que ofrecía.

El círculo cercano de la alcaldesa asegura que, si por ella fuera, las entrevistas durarían mucho, mucho más. Pero de ser así no habría tiempo para otra cosa. Sus días comienzan casi siempre con una reunión a las 6:30 de la mañana, a la que le sucede otra reunión media hora más tarde, y a la que le sucede una conferencia de prensa una hora después, y a la que le suceden un caudal de reuniones más.

Ese mismo día, por ejemplo, el primer acto público de la presidenta municipal fue una conferencia de prensa programada a las 8 de la mañana. Luego, el carrusel de entrevistas que parecían no tener fin. Y, ya entrada la tarde, una reunión con un alto diplomático de Paraguay.

Los días de Claudia Rivera, según parece, tienen más de 24 horas.

—Desde el gobierno de la capital parece haber un reconocimiento al ejercicio de los derechos. Pero persiste, sin embargo, la criminalización de los usuarios de sustancias psicoactivas. ¿Cree usted que hay un tipo de consumo que no sea “problemático para la ciudad”?

—Son metas o temas que ya están siendo abordados por las Cámaras, hacia allá tenemos que ir. Lo que mencionaste es el problema: criminalizar a tal o cual, y no buscar atender la problemática de fondo. Estamos en esa dinámica del fortalecimiento del ejercicio de los derechos, de las personas, de ir avanzando de manera progresiva y progresista en las agendas que tenemos todavía no pendientes: no criminalizar a los jóvenes, ni a las mujeres que toman o deciden ejercer su derecho a decidir.

@SiinnNombre

Claudia Rivera tiene un ejemplo usual cuando se le pregunta sobre el reconocimiento de los derechos, específicamente sobre los derechos de las mujeres. Recuerda que hasta hace unas décadas las mujeres no tenían derecho al voto y que entre los hombres que legislaban había muchos que se oponían a ello. Decían, según Rivera, que las mujeres debían dedicarse a otra cosa: a sus hogares, a sus hijos, etcétera.

—Esa es una resistencia no muy distinta a la que vemos o percibimos en tiempos recientes. Se gana el derecho al voto y yo puedo decidir ejercerlo o no ejercerlo, pero ya tengo mi derecho ganado. Aunque muchos dicen que el gobierno municipal qué tiene que ver o por qué nos metemos, en realidad tenemos todo que ver, porque somos la autoridad de mayor proximidad a la ciudadanía.

En estos dos años, la presidenta municipal ha hecho público su respaldo al matrimonio igualitario y a la despenalización del aborto, una proclama inédita entre cualquier otra (u otro) funcionario a la cabeza del ayuntamiento de Puebla. Pero ella ve, en cambio, que desde el gobierno municipal puede empujarse el reconocimiento de estos derechos.

Lo ejemplifica en el caso del matrimonio igualitario, que el Congreso local se ha negado a legalizar aun cuando esto implique un desacato a la corte:

—Este año sometí a aprobación del Cabildo para que se acatara que en todo el municipio de Puebla el matrimonio en la ciudad sea una realidad, así como lo dictamino la Suprema Corte. Y es una prueba de que, aunque haya resistencia en otras esferas como los congresos estatales, los municipios podemos empujar y convertirlos en realidades. Así se van logrando las transformaciones. Esa condición sigue intacta en lo que propusimos como proyecto alternativo de nación… y también como personas.

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