Un refugio para proteger aves en la BUAP

 Un refugio para proteger aves en la BUAP

STAFF MANATÍ | @ManatiMX

Un viejo mito asocia a las lechuzas con presagios de muerte o mala suerte. Para anular ese oscuro presentimiento, en algunos pueblos las persiguen hasta lastimarlas o causarles la muerte.

Pero sin las lechuzas, como ocurre con otras aves rapaces, este sería un mundo distinto. Un mundo más difícil. Las aves equilibran nuestros ecosistemas: cazan roedores e insectos, dispersan semillas, y flotan, ingrávidas, en medio de nuestros bosques.

Desde hace cinco años, la UMA Konkon de la BUAP, una Unidad de Manejo Ambiental para la Conservación de la Vida Silvestre, se encarga de difundir el papel de estas aves en el ecosistema y de rehabilitarlas e integrarlas a la vida silvestre.

Hasta ahora, con ayuda de 25 estudiantes universitarios, han liberado 40 aves de distintas especies, en su mayoría búhos y lechuzas, y dan hogar a otras 60 aves de 15 especies diferentes.

Y para concientizar sobre la importancia de estos animales, la UMA Konkon tiene a dos aliados: El profesor investigador Andrés Estay Stange y Kimi, una lechuza de campanario color ocre con ojos tan profundos como un pozo lleno de secretos, que nació allí mismo.

El profesor Andrés cuidó de Kimi desde que era un pequeño huevecillo hasta que extendió sus alas por primera vez.

Fue como cuidar a un bebé, y como son animales nocturnos hay que levantarse cada tres horas a darles de comer”, dice.

Ahora, años más tarde, Andrés y Kimi son un equipo. Juntos informan a niños y estudiantes sobre la imperiosa necesidad de cuidar a las aves… y, en cierto modo, de cuidar al mundo. Nuestro mundo.

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