Parque Juárez: sistema ecológico que tarda en formarse, advierten

Parque Juárez: sistema ecológico que tarda en formarse, advierten

Parque Juárez: sistema ecológico que tarda en formarse, advierten tras afectaciones a los árboles de la zona para construir un cablebús.

AMANDA ROMANO

Sin empezar las obras, la vida de usuarias y usuarios en el Parque Juárez cambió desde los trabajos de medición y topografía en el lugar, desde dejar de ir y hasta miedo al acoso por parte de los trabajadores. 

En tanto, especialistas advierten que no sólo de trata de la afectación a los árboles, sino a un sistema ecológico que tarda en formarse.

El Parque Juárez, ubicado a un costado del bulevar Héroes del 5 de Mayo, se ha convertido en el centro del debate público tras el anuncio del Gobierno del Estado sobre la construcción de una estación del sistema Cablebús dentro del parque. De acuerdo con la información oficial, el proyecto del cablebus transplantaría 746 árboles, de los cuales 116 serían del parque Juarez.

Aunque las autoridades han insistido en que no se trata de una tala masiva, sino de un proceso de “trasplante”, usuarias y usuarios del parque señalan que las afectaciones ya son perceptibles, incluso antes del inicio formal de la obra.

Desde que comenzaron, la relación de muchas personas con el parque cambió. Fernanda Zaragoza, estudiante universitaria y usuaria frecuente, explica que dejó de acudir con la misma regularidad.

“Desde que empezaron a medir, me empecé a restringir de venir. Para mí es cómodo porque salgo de la uni, hago ejercicio y me regreso, pero ya se volvió incómodo”.

Fernanda también señala una afectación que, asegura, no ha sido considerada en el discurso oficial.

“Somos mujeres y también está el tema de la seguridad. Con más trabajadores, las miradas se notan más. Además, este es de los pocos parques con sombra suficiente para entrenar. También se va a afectar la fauna: hay muchos árboles, áreas para abejas. Eso es lo que más me importa”.

Ian Luna Mendoza, quien utiliza el parque para trasladarse y ejercitarse, señala que la obra modificaría por completo la dinámica del espacio.

“La construcción es muy grande. Siento que me tardaría más tiempo en cruzar todo el parque, en lugar de solo atravesarlo o usar el metrobús. Cambia completamente la dinámica”.

Para Fernanda Martínez, usuaria del parque desde hace más de 20 años, la decisión de construir ahí resulta difícil de entender.

“Este es un parque muy bonito, con historia. ¿Por qué hacerlo aquí, habiendo tantos espacios grises en la ciudad? Aquí venimos a caminar, a hacer ejercicio, con nuestras mascotas. No tendría por qué ser aquí”.

Juan, otro usuario frecuente, cuestiona la pertinencia del Cablebús en una ciudad como Puebla.

“El Cablebús puede ser muy bueno, pero para zonas con topografía accidentada. Puebla es una ciudad plana. Mejorando las calles y el transporte público se podría resolver el problema del tráfico”.

Un parque consolidado no es intercambiable

Desde la perspectiva ambiental, la intervención del Parque Juárez implica una afectación que va más allá del número de árboles retirados. Camila Herrera, bióloga con especialidad en temas urbanos, advierte que un parque consolidado funciona como un sistema ecológico complejo que tarda décadas en formarse.

“Un parque como el Parque Juárez no está compuesto solo por árboles aislados. Es un sistema donde interactúan el estrato arbóreo maduro, el microclima local, la fauna urbana, los insectos polinizadores, los hongos, la microbiota del suelo y las redes radiculares”.

Respecto al argumento del trasplante, Camila subraya que, desde el punto de vista biológico, no puede considerarse equivalente a conservación.

“En ejemplares mayores a cinco metros, como los que predominan en el parque, la probabilidad de supervivencia disminuye considerablemente. El sistema de raíces suele extenderse mucho más allá del cepellón que puede extraerse con maquinaria”.

Camila también cuestiona la idea de que la reforestación pueda compensar el impacto ambiental.

“Un árbol joven no cumple las mismas funciones que un árbol maduro. Un ejemplar adulto ya captura grandes cantidades de carbono, regula la temperatura, proporciona sombra efectiva y alberga una mayor diversidad de especies”.

Añade que estos servicios ecosistémicos no son reemplazables en el corto plazo.

“Un árbol joven requiere décadas para alcanzar la capacidad de regulación térmica y captura de carbono que hoy brinda un árbol adulto”.

También los parques operan como corredores biológicos que permiten el desplazamiento de aves y polinizadores, conectando fragmentos de vegetación dentro de la ciudad. La introducción de infraestructura pesada, explica, provoca fragmentación ecológica, compactación del suelo y pérdida de conectividad.

“Un parque consolidado no se reemplaza sembrando árboles nuevos. Se pierde y tarda décadas en volver a existir”.

Durante un sondeo realizado en el parque horas antes de la primera movilización ciudadana, la mayoría de las personas entrevistadas afirmó no estar enterada de la magnitud del proyecto ni del área que ocuparía la estación, que podría abarcar casi una quinta parte del parque.

Aunque colectivos ciudadanos han planteado alternativas para reubicar la estación y evitar la afectación directa al Parque Juárez, para muchas y muchos usuarios el fondo del debate no es la movilidad en sí, sino la forma en que se toman las decisiones sobre los espacios públicos.

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