Antipoesía er’is tú, tú er’is Antipoesía, aíseopitnA si’re út

 

nicanor-parra1

In memoriam Nicanor Parra

(¡Ah chucha, aún no se muere el weón!)

“Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa”

Por Roberto Longoni / @Galleta27

Montaña rusa, (des)escritura brillante, anti-manual de filosofía, Parricida, Parrafero, Parrandero, Parrásito, manufacturero imperfecto, cosista de letritas que se van difuminando y llegan bien al borde del cuerpo-alma del hombre-mujer-andróginx ansioso y deprimido. Parra-amigo; Parra-pobre; Parra-cenizas-del-paraíso. Parra de los Parra del ombligo del baúl perdido del bosque del fin/sur del mundo, donde la empanada y la chicha digieren lo real. Cascada desbocada de abrazos [con y sin palabras.] Parra-hermano; Parra-exilio; Parra-clamor-de-un-nuevo-horizonte.

Pero no se trata aquí de lanzar vanos elogios o de escribir cualquier cosa, pero resulta que la libertad nos ha sido dada por el viejo Nicanor, que a base de antinomias, oxímorones, anaprolepsis y otros sueños de la sin-razón retórica, nos ha recordado que estamos hechos para contarnos de vez en cuando o casi siempre, más de una ficción, que no una mentira.

Pues eso, que la libertad nos ha sido dada y el Nicanor cumple muy a pesar del mundo aburrido, que viste de traje y corbata, 102 años de anti-vivir la vida del poeta. Su enseñanza más grande: el mundo sin locos no sería posible, no habríamos podido inventarlo.

¿Cómo habrían podido existir los cachureos, los ecopoemas, los guatapiques, los inéditos, las sobremesas, las odas a la cueca, la otredad, los mai mai peñi, las sombras de lo que se fue cayendo mientras hablaba, gritaba, exhalaba los discurso de agradecimiento que eran todo menos discursos.

En resumen, el anti-Nicanor es un artefacto imperfecto, como la poesía, y no pretende ser otra cosa.  A esto nos invita…

“Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices”

P.D. Leer esto al contrario y viceversa. De pies a cabeza. De derecha a izquierda, dando tumbos, brincos y saltando los escombros. Tocar el hilito conductor que va del corazón al estómago a la cabeza. Igual y no se entiende nada. Es que no hay nada dicho…¿O será que el Nicanor ya lo dijo todo? (¡Buena conch…..u mare!)

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