Juventudes: De la falta de interés y la carencia de oportunidades

Por Jesús Vicencio de Plumas Progresistas 

México es un país joven, pero también es un país lleno de problemas que afectan a sus ciudadanos. Siendo las juventudes un gran sector de la población, es también parte de la sociedad mayormente afectada por sus problemáticas. Pero ¿qué son las juventudes? y ¿cuáles son las problemáticas que más nos afectan?;  más importante aún ¿cómo podemos solucionarlas o por lo menos reducirlas?

Cuando escuchamos la palabra joven o juventud, inmediatamente le relacionamos con adolescentes pasando por la pubertad, pero la pubertad es una tapa de maduración fisiológica del ser humano sujeta a procesos biológicos y la juventud va más allá. Cada sociedad proyecta internamente su percepción de juventud o lo que involucra ser joven con base en características políticas, sociales, culturales y económicas asumidas en un momento dado; así se establecen ideas de lo que es o debe ser la juventud. Sin embargo debemos recordar que cada sociedad varía internamente, por lo que en un mismo lugar llegan a surgir distintas ideas de lo que es o debe ser la juventud, así hablamos de juventudes y no sólo de juventud, o lo que es lo mismo, nos referimos a diferentes maneras de ser joven y no sólo un modo de serlo.

Al igual que otros sectores de la población los jóvenes enfrentamos problemas, pero al hablar de juventudes o de varias formas de ser joven, hablamos de varios problemas y no sólo de unos cuantos. No obstante, es posible resumirnos a dos situaciones que de ser solucionadas, proporcionarían las bases para combatir problemáticas más específicas:

En el “Diagnóstico de la situación de los jóvenes en México” realizado en 2013 por el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) se identifica una gama de escenarios que enfrentamos los jóvenes día con día, como la pobreza, la marginación, la falta de servicios de salud, de oportunidades educativas, etcétera; pero son la desvinculación entre los jóvenes y el entorno que los rodea […] y la deficiente formación y desarrollo de habilidades a falta de oportunidades que permitan el desarrollo personal […] las condiciones que podríamos identificar como la raíz de los problemas.

La primera situación tiene a las juventudes como protagonistas. El contexto de rápido avance, tecnologías, bombardeo de información y margen sociopolítico en el cual nos desenvolvemos, poco ha incentivado la empatía hacia otras personas y hacia el medio en el que vivimos. Sólo uno de cada diez jóvenes ha participado, participa o se ve involucrado en la resolución de problemáticas sociales. Esto denota la falta de interés y empatía por parte de las juventudes hacia la sociedad, lo cual resulta curioso ya que, si no nos implicamos y proponemos soluciones los problemas estarán ahí. La segunda situación demuestra que las juventudes no alcanzamos el desarrollo personal ante la falta de oportunidades que permiten la obtención de los conocimientos y herramientas necesarios para ello, aunque aquí son los actores políticos y la falta de políticas públicas con este fin, los que juegan un papel importante. Los nulos o escasos programas para el desarrollo juvenil implementados en algunas partes de nuestro país no son suficientes para cubrir las necesidades de crecimiento que las juventudes requieren.

De acuerdo a un estudio realizado en 2014 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) el 26.3% de la población están en un rango de 15 a 29 años. Podemos decir que 31.4 millones de jóvenes (cifra que ha aumentado) se ubican en la primera o la segunda situación.

No cabe duda que nuestra ciudadanía enfrenta muchas problemáticas pero las principales en este momento son aquellas que aquejan a las juventudes. Por un lado, si las autoridades no toman cartas en el asunto y procura la creación de oportunidades para garantizar el crecimiento de éstas, el rumbo que lleva México será el mismo. Por otro lado, si no creamos el interés por procurar la cercanía a la esfera pública para exigir nuestros derechos y que nuestras opiniones sean escuchadas así como la procuración de la empatía hacia el resto de las personas y hacia nuestro entorno, continuaremos inmersos en la misma situación. Si como autoridades y juventudes no aprendemos a colaborar juntos, no podremos logar una relación de mutualismo (esa en la cual ambos sectores obtengamos beneficios), los problemas seguirán perpetuándose y se tornaran en algo sempiterno.

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