Poder sin dignidad

Por Abayubá Duché / @amzdg

Los partidos políticos mexicanos nos han regalado otra de sus penosas exhibiciones, ahora, en el Estado de México, la entidad más deseada, esencialmente, por la amplia cartera de dinero público que recibe. Como es bien sabido, este año se renovará el gobierno estatal y las fuerzas políticas del país han concentrado gran parte de sus recursos humanos, financieros, políticos, mediáticos y electorales para quedarse con ese gobierno y los 220 mil millones de pesos que recibe de la federación por concepto de participaciones.

Entendiendo que los estados son los grandes financiadores de los comicios electorales, que el PRI pasa, quizá, por la crisis de reputación más grande en su larga vida y que se negó a modernizar sus estrategias para la obtención del voto; queda bastante claro que la cúpula priista está dispuesta a hacer lo que sea necesario para perpetuarse en el gobierno mexiquense.

Aunque sucede en todo el país, en las últimas semanas el candidato priista, Alfredo del Mazo, basó su estrategia de campaña en la repartición de despensas, electrodomésticos, escrituras, tinacos y demás cuchitriles. Todo ello con el respaldo de Eruviel Ávila y del presidente Peña, quienes argumentan que eso es parte de los programas sociales de la entidad. Aprovecho entonces para comentar que algo anda muy mal cuando los programas sociales del estado más grande del país se reducen a la entrega de tinacos. Quizá esta es una de las razones por las que la pobreza en México permanece lineal desde hace unos años.

Aunado a ello, en una mesa de debate dirigida por Carlos Loret de Mola, Del Mazo pidió a Delfina Gómez, candidata de MORENA, solicitarle a López Obrador no ir a Edomex durante el periodo electoral y que ella dirija su propia campaña. De ser así, él pediría a los múltiples secretarios de estado, entre los que sobresalen José Antonio Meade, Aurelio Nuño y Luis Enrique Miranda; que dejen de visitar la entidad en cuestión. Sin intención de defender a Delfina y mucho menos a AMLO, debo decir que el comentario del priista no es más que una comparación falaz y vulgar, al suponer que la visita del dirigente de un partido que, dicho sea de paso, tiene como tarea fundamental conseguir victorias electorales, es equivalente a la visita de miembros del gabinete presidencial que responden al interés nacional y no a la afiliación partidista.

Por supuesto que los demás candidatos no se quedan atrás. Josefina Vázquez Mota se animó a ser candidata del PAN a pesar de no haber explicado el uso que se le dio a los más de 900 millones de pesos que la organización Juntos Podemos (que ella dirigió) recibió del gobierno federal. Delfina Gómez habla de nepotismo cuando una sola familia ocupaba la mayor parte de los puestos en su administración como alcaldesa.

Es difícil predecir los resultados de este año en el Estado de México, pero lo que sí tenemos claro los mexicanos es que, por el poder, los partidos están dispuestos a perder la dignidad.

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