La situación no cambia para los migrantes

Por Renata Bermúdez / @Renbyh

Viajar hacia Ti Señor, eso es vivir. Partir es un poco morir. Llegar nunca es llegar definitivo hasta descansar en Ti. 

Con esa oración es como cientos de migrantes acompañan un camino de flores y espinas en el tránsito hacia Estados Unidos. En el mundo contemporáneo el sentido de la transnacionalidad es mucho más amplio gracias a las redes sociales (tanto ontológicas como tecnológicas); así como la vida se ha transformado, lo han hecho también los procesos económicos y el costo de la vida.

Cuando pienso en migración me gusta pensarla desde el proceso mismo de nuestra evolución, con la capacidad que nacimos para analizar las causas y consecuencias de nuestros actos, pudimos migrar para sobrevivir en las primeras eras de nuestra historia; ahora lo seguimos haciendo, pero no sólo con fines económicos, muchos de los migrantes lo hacen como escapatoria de la situación de violencia y crimen que se viven en sus países.

En 2010 una noticia estremeció los titulares y fue la masacre en San Fernando, Tamaulipas, donde 72 migrantes fueron asesinados a sangre fría por el grupo delictivo de Los Zetas. Han pasado 7 años y la situación no cambia: los migrantes se siguen enfrentando al crimen organizado, a ser sorprendidos por el frío que hela la sangre, al calor intenso que les seca la boca, a ser visitados por la señora muerte que los espera con los brazos abiertos con la sonrisa de burla en la boca descarnada ante el sufrimiento que los aguarda ahí, a ellos y a sus familias.

Hace unos días los titulares de noticias se llenaron de nuevo con la tristeza de 10 hermanos migrantes muertos en Texas, abandonados a su suerte dentro de un camión de carga. Domingo 30 de julio, más de 100 migrantes fueron abandonados, ahora en Veracruz

El precio de las privaciones relativas no sólo consiste en el costo del pollero o coyote, no sólo consta de cuánto cuesta pagar un camión, un taxi o un falso Uber, ahora ya está de por medio la vida misma, ya no por los caminos sinuosos, la falta de comida, agua o zapatos. Ya radica en la incapacidad de los gobiernos para vencer las rutas de trasiego de droga que están invadiendo el país, en esos mismos gobiernos que prefieren llenar sus arcas antes de erradicar la pobreza de un país que sigue votando por los mismos ladrones de siempre porque son quienes más dependen de los votos corporativos.

Y me uno a las voces de aquellos migrantes: Tú, Señor, conociste la migración, y la hiciste presente a todo hombre que comprende qué es vivir y quiere llegar seguro al puerto de la vida.

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