Un Nobel vino a Puebla, pero pocos se enteraron

Por Yassin Radilla / @YassinRadilla

El Nobel de Física más frío visitó Puebla. Se trata del investigador estadounidense Williams Phillips, quien en 1997 obtuvo el máximo galardón científico por haber creado en su laboratorio la materia más fría del Universo, es decir, por enfriar átomos de gases mediante láseres. Su presencia se debió a la edición 61 del Congreso Nacional de Física, con sede en la BUAP, donde impartió la conferencia Quantum Information.

Ahí, ante miles de estudiantes de todo el país, el galardonado destacó la relevancia de la mecánica cuántica y la ciencia de la información. Su visita, contrario al resultado de su investigación, fue un encuentro cálido con el alumnado mexicano. Los jóvenes ratificaron con él que la superposición y el enredo son lo “verdaderamente extraño” de la física cuántica, uno de los desarrollos más importantes del siglo XX para la ciencia y la tecnología, que cambió la forma de pensar el mundo físico.

Sin embargo, muy pocos poblanos supieron que en Puebla estuvo el Nobel cuyas invenciones dieron lugar a los relojes atómicos, unos dispositivos que sincronizan las telecomunicaciones para dotar de precisión a los sistemas de monitoreo, como el GPS, que no tendría la exactitud que hoy goza. No están obligados a saberlo, pero les convendría enterarse.

Para ello, lo que hace falta son espacios en medios de comunicación para la socialización del conocimiento, la ciencia que lo produce y las maneras con las que avanza. De esta forma, la ciudad de Puebla se hubiera maravillado al conocer los métodos de enfriamiento de átomos que dieron lugar al desarrollo tecnología que nos permite ubicarnos en tiempo real, incluso seguir las trayectorias de los huracanes.

Así también, las personas se resistirían a la tentación de encantarse más por el “genio” Nobel que por el valor per se del conocimiento, un asunto no menor, pues se trata de un tema controvertido. Sobre éste, el periodista argentino Federico Kukso, en Tangible, suplemento científico de El Universal, cuestiona la necesidad de seguir con la entrega de este galardón, sobre todo porque a lo largo de su historia ha generado controversias por ser inequitativo y reafirmar la idea de que la vida de ciencia es exclusiva de mentes brillantes.

En su artículo “Premios Nobel: ¿Son los realmente necesarios en el siglo XXI?”, argumenta que en toda la historia de los galardones sólo tres han sido para mujeres, mientras que la mayoría se reparte entre varones de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Francia, pese a que la ciencia es de carácter internacional. Encima, reafirman la idea anticuada que el científico trabaja solo y que los descubrimientos son resultado del trabajo aislado de un solo genio. Además, agrega el argentino, ni siquiera son los premios que más dinero regalan.  

Pese a lo cuestionable del galardón, es un hecho que las aportaciones de quienes han ingresado a este club de la fama en ciencia no son secundarias. Los trabajos de Phillips son el ejemplo. Por ello es necesario un mix de comunicación que sea capaz de cautivar con el valor del conocimiento y en esa labor, así como lo dijo este Nobel en su visita, todas las instituciones –no sólo las universidades- tienen una gran responsabilidad.

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