Manatí

Puebla, la ciudad de los ángeles… con asma

CARLOS GALEANA | @CarlosGaleanaB

Abro la ventana y el cielo se ve gris. Enciendo la radio y todo lo que dicen en el noticiario da tristeza, impotencia; todo es oscuridad.

Salgo de mi casa, subo a la combi y son pocos los que responden mi saludo.

Todo es gris. Parece que ha llegado el fin. Parece que siempre hemos estado en el fin.

Nadie sabe lo que respira. El gobierno poblano dice que no debemos alarmarnos. Activistas aseguran que sí debemos alarmarnos. Protección Civil dice que la calidad del aire va mejorando pero olvida algo: la calidad sigue siendo mala.

Creen que la bruma se puede tapar con un dedo… o con un tuit.

—Coff, coff.

Todo sigue, ya lo dijo Fernando Rivera Calderón en su novela Los Mariachis Callaron:

“Los moradores de ese monstruo de carne y concreto se salvaron del Apocalipsis porque lo volvieron parte de su día a día. Lo institucionalizaron, igual que a la revolución. En México Tenochtitlán, el fin del mundo se paga en cómodas mensualidades”.

Y al igual que en México Tenochtitlán, en Puebla pasa lo mismo, solo que aquí las “cómodas mensualidades” se acabaron; cuando eso pasa, todo sale más caro.

A estas alturas estoy seguro que los ángeles de la ciudad tienen asma.

Esos ángeles que colocaron las campanas de la catedral nos han desamparado.

Nos leemos luego, nos vemos después.

***

P.D. La vida es tan sencilla como la y el diciendo «canalizamos tu reporte», solo que a veces nos la complicamos.

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