Manatí

Micromachismos, la violencia que se ve normal

ALICIA OSORIO | Testigo Púrpura

Eres mujer. Fuiste a cenar con un amigo. Él pide ensalada y tú una hamburguesa. El mesero que tomó la orden se los entrega al revés. Cuando llega la hora de pagar la cuenta se la da a él, la tomas y pagas tú. Al momento de regresar el cambio se lo entrega a él (aunque vio que tú pagaste).

Allí ya viviste tres micromachismos, es decir, tres acciones en el que refuerzan estereotipos de género: eres mujer y comes poco, el hombre paga y el hombre administra el dinero.

Pero esas situaciones no son raras o aisladas, son cotidianas y las mujeres las viven día tras día, tanto que en muchas ocasiones ya no las detecta.

Si una mujer contara en su día a día las veces que su jefe o jefa le asigna tareas por su género y las identificara como micromachismos no acabaría.  Las promotoras del super le ofrecen productos de limpieza a ella aunque va acompañada de un hombre, su familia le hace comentarios respecto a su labor como mujer, los hombres en el camión abren las piernas dejándole poco espacio o su compañero le interrumpe para terminar lo que ella estaba diciendo.

Los micromachismos los podríamos definir como aquellas acciones a nivel micro y a nivel personal donde se sigue manifestando que hay una jerarquía por parte de los hombre hacia las mujeres”, contó Jacqueline Estrada, integrante del Colectivo Akelarre.

“Lo grave de esta situación es que desde el feminismo se ha buscado hacer notar y visibilizar que la violencia se ejerce en todos lados, la violencia sí es violencia así sea sutil (…) hay violencias sutiles y es importante señalar los micromachismos porque ahí está la raíz de lo que va escalando”, añadió.

Violencia en aumento

Un día ella estaba atendiendo el local donde trabaja cuando llegaron una joven y su acompañante. Ambos pidieron comida y algo de beber y aunque al momento de pagar la joven intentó hacerlo por partes iguales, él se negó y se ofreció a realizar el pago completo. Cuando la compradora insistió, él se enojó y gritó.

Situaciones como esas es común verlas. Por ejemplo las capturas de pantalla que evidenció una joven donde su acompañante le cobraba 37 pesos de un helado y el estacionamiento que aceptó al salir, pues ella le pidió ser solo amigos.

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