Manatí

Boulevard del Niño Poblano: El ecocidio de la ciudad

 LIZETH MEJORADA | @LizethMejorada

Hoy existe menos sombra sobre el Blvr. del Niño Poblano gracias a las obras por parte de la Secretaría de Infraestructura de Gobierno del Estado de Puebla cuya proyección apunta al sometimiento de 400 árboles sobre la gran avenida. 

Dicho proyecto forma parte del Plan de Obra Pública que presentó la administración pasada, a cargo del exgobernador Guillermo Pacheco Pulido, mismo que ha sido señalado por el gobierno de Miguel Barbosa por vaciar las arcas presupuestales del gobierno.

Mientras los poblanos y poblanas estaban al pendiente del proceso electoral y, aprovechando la veda de comunicación gubernamental, la socialización sobre la existencia de este plan fue escasa y además, existió una nula transparencia de los proyectos, pues en ninguna plataforma de gobierno del estado, en formato de ‘datos abiertos’, se encuentra información técnica respecto a las obras a realizarse.

En pleno siglo XXI funcionarios del gobierno, creen que modernizar la ciudad, significa talar árboles y llenar de concreto hidráulico el área verde. Los tomadores de decisiones han diseñado la ciudad a partir de una visión hegemónica de movilidad motorizada cuando en las convenciones internacionales, como el Acuerdo de París, la Agenda 2030 y los mismos derechos humanos, hacen un llamado enérgico a descarbonizar los países para combatir el cambio climático. 

Centralizar la inversión pública a construir segundos pisos, pasos a desnivel, ampliar carriles vehiculares y construir vías rápidas es el futuro de la ciudad, es pensar la ciudad con una perspectiva del siglo pasado, anticuada y sobre todo, que abona a contaminar más e impactar negativamente la calidad de vida de las y los poblanos.

Recientemente hubo un eco a nivel internacional por la quema de selva en el Amazonas y muchos poblanos compartieron fotos o noticias del suceso, lo que si bien ayuda a hacer presión mediática, en términos concretos no resuelve el problema. 

¿Por qué indignarnos por un hecho en otro país y no en nuestra propia ciudad? ¿No es acaso una incongruencia no preocuparnos por nuestro contexto más inmediato? Afortunadamente diferentes grupos, como vecinos, locatarios y sociedad civil, se han manifestado por el impacto que les generará el Plan de Obra Pública y sus diferentes proyectos.

Puebla tiene personas críticas que han sabido hacer un contrapeso a la toma de decisiones y es que uno de los principales problemas, es que, quien diseña la ciudad no la camina, no anda en bicicleta como medio de movilidad y no usa el transporte público.  

Es cómodo decidir hacer una rotonda en el Blvr. del Niño Poblano cuando no eres una madre indígena que trae a su hijo en silla de ruedas al Hospital del Niño Poblano, un espacio en donde no existe infraestructura peatonal para garantizar una accesibilidad universal. Es fácil decidir sobre el espacio público cuando no lo habitas y por ende cuando estableces proyectos de obra pública que invisibilizan las verdaderas problemáticas de las vialidades. 

El gobierno actual pondría un ejemplo de transparencia y combate a la corrupción si decide frenar la obra por todas las irregularidades que tiene y además porque identifica que hay prioridades en obra pública que no han sido atendidas y que merecen ser resueltas. 

Puebla tiene mucho potencial para volverse una ciudad más humana, pero es fundamental que los tomadores de decisiones escuchen las necesidades de las personas y tengan una ética profesional en su toma de decisiones. Necesitamos más árboles en el Blvr, del Niño Poblano, aire limpio y vialidades seguras.

Los textos publicados en la sección “Opinión” son responsabilidad del autor/a y no necesariamente reflejan la línea editorial de Manatí.

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Lizeth Mejorada

Activista, Directora de Puebla Vigila, Consejera Ciudadana del Consejo de Movilidad de Puebla y estudiante de Literatura y Filosofía por la Universidad Iberoamericana Puebla.

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