Manatí

Glockner denuncia anomalías en Cultura y Barbosa amaga con auditarlo

MARIO GALEANA | @MarioGaleana_
LUIS SORIANO | @LuisSorianortz

El antropólogo Julio Glockner Rossainz, un respetado académico que fue pionero en la investigación del uso de enteógenos en comunidades indígenas, renunció a la Secretaría de Cultura del estado de Puebla a mediados de julio, y su salida se hizo oficial a partir de agosto.

Días más tarde, en una carta que publicó en el portal Mundo Nuestro, Glockner detalló algunas de las cuestiones que apuntalaron su salida del cargo, y entre estas incluyó, por ejemplo, diferencias con el gobernador Miguel Barbosa Huerta y con funcionarios de la Secretaría de Cultura.

Aunque no realizó ninguna crítica abierta hacia su gobierno, Barbosa Huerta no tomó bien algunas de las aseveraciones del antropólogo y, durante una conferencia realizada el 6 de julio, advirtió que se realizaría una auditoría a su gestión para comprobar el uso de los recursos que ejerció.

Solamente diré que a la Secretaría de la Cultura se le va a iniciar una auditoría de fondo, uno, y dos: le sugiero al exsecretario Glockner que actué con prudencia, solamente le sugiero eso. ¿Sale? Solamente eso, si él quiere discutir las causas por las cuales él considera que yo tomé la decisión para relevarlo, le sugiero que no lo haga porque yo no he hecho lo contrario, porque soy un profesional, entonces que él no lo haga”, amagó.

¿Por qué renunció Julio Glockner a Cultura?

En su carta, el antropólogo dividió a parte de los funcionarios de la dependencia en dos bloques: uno, dedicado a “mezquindades, la holgazanería, la simulación y la hipocresía, la adulación y la arrogancia, la deslealtad y el chismorreo; y otro, en el que halló funcionarios abocados a la “entrega responsable al trabajo, la creatividad, la sinceridad y la lealtad, la honestidad a toda prueba, la inteligencia”.

En el primero, por ejemplo, incluyó a Ernesto Cortés, actual director de Museos de Puebla, al que calificó como un “perezoso poco atento y menos interesado en cumplir con sus responsabilidades”.

Glockner alertó que existen 2 mil 400 piezas de los museos San Pedro, José Luis Bello y Alfeñique, se encuentran a resguardo en las bodegas del Museo Barroco, pero “en pésimas condiciones”.

Se trata de pinturas, esculturas, objetos de talavera, muebles, textiles, documentos históricos y objetos diversos que han sido imperdonablemente descuidados y se encuentran rotos, sucios, con hongos o afectados por la humedad y la falta de limpieza y mantenimiento durante varios años”, detalló.

Otra exfuncionaria a la que criticó fue a Alejandra Santamaría, ex directora general de Patrimonio Cultural, a la que criticó por ser “defensora incondicional” de un exfuncionario —cuyo nombre no quiso revelar— que fue despedido por incluir información falsa en su currículo, e incluso falsificar su título profesional.

“Al advertir las irregularidades que ocurrían pedí su renuncia también y desde entonces se dedicaron de tiempo completo a difamar en los medios chatarra el trabajo de la secretaría y a presentarse como víctimas de un supuesto autoritarismo y desorden administrativo”, explicó.

Las diferencias con Barbosa

En enero, Barbosa Huerta y Glockner Rossainz se encontraron en medio de una polémica por el aparente traslado de la Estrella de Puebla a la zona de San Francisco.

Después de que Glockner Rossainz asegurara que el traslado no era recomendado por la Unesco ni el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el gobernador aseguró textualmente que si algo lo incomodaba, más le valdría renunciar al cargo.

En su carta, el antropólogo explicó que había fundamentado lo anterior tras recibir una carta de Lourdes Herbert, directora de Patrimonio Mundial del INAH, advirtiendo que el Centro Histórico podría perder la categoría de Patrimonio de la Humanidad si se colocaba la noria en ese barrio.

Su declaración fue, según Glockner, tergiversada por el periódico Cambio. “Desafortunadamente, y como no teníamos comunicación para aclararlo, el gobernador creyó esta versión difamatoria (…) Días después pidió la versión estenográfica de mi respuesta y supo lo que en realidad había declarado. Pero públicamente el daño estaba hecho”, señaló.

Por otra parte, el investigador dijo que se le intentó culpar por la falta de trámite de permisos federales para la instalación de la réplica de la Capilla Sixtina, cuya responsabilidad, por ódenes del gobernador, fue asumida por la Secretaría de Cultura.

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Glockner afirmó que el padre rector de la Catedral de Puebla “no tuvo el cuidado” de solicitar los permisos ante el INAH, lo que derivó en que la obra fuera clausurada durante algunas horas.

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